Procure llevar un bote de vaselina en su coche

  • Nueva campaña recaudatoria de la Dirección General de Tráfico

Este verano, cuando se disponga a salir con su coche, no olvide poner en su maleta o guantera, además del chaleco reflectante –el mago lo lleva en el respaldo del sillón de al lado del conductor–, el gorrito de Papá Noel, los triángulos y las luces de repuesto, un bote de vaselina, a ser posible neutra y unos buenos abogados.

Los cerebros de la Dirección General de Tráfico han ordenado a los agentes de las Agrupaciones de Tráfico de la Guardia Civil y de otros cuerpos de seguridad que participan en la campaña del verano 2015 que se realicen controles en las carreteras para inspeccionar el estado de mantenimiento de los vehículos.

El objeto de dichos controles es comprobar que todos los elementos de seguridad del vehículo estén en perfectas condiciones. Neumáticos, frenos, luces y por supuesto, todo aquello que al agente se le antoje que para eso tienen presunción de veracidad, podrá ser comprobado en estos controles.

A las cosas habrá que llamarlas por su nombre, digo yo. ¿Para qué demonios pago anualmente una ITV obligatoria? ¿Acaso la DGT no se fía?

Me toca mucho los riñones que siempre la lupa de los agentes de la autoridad se fije en las carteras de los contribuyentes. Y digo los riñones. ¿Cómo se les queda el cuerpo cuando circulan por nuestras carreteras insulares? Las trincheras, ya no son baches, con las que nos topamos en algunas ocasiones sí son dignas de formar parte de un atestado policial.

Rara vez se oye en las estadísticas de la DGT que el estado de las vías provoca accidentes; a las administraciones responsables nadie las controla, nadie las multa ni le piden responsabilidades civiles.

Ahora estos de la DGT vienen con la zarandaja de que: “la preocupación responde a la antigüedad media de los vehículos que circulan por las carreteras españolas”. Además, indican que los talleres han bajado su actividad de mantenimiento debido a la crisis.

Parece ser que hay más de diez millones de coches de más de trece años circulando por ahí. Para mí, las cuentas están claras: Casi seis millones de parados y cuatro millones y pico de quietos no podemos permitirnos el lujo de cambiar de coche.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com