Las Teresitas: ¿Y si no hay nada?

andres izq1.- Descartado el cohecho, al asunto de Las Teresitas le queda mucho menos recorrido del que creíamos. Los presuntos delitos que quedan, prevaricación y malversación de caudales públicos, son de esos que se dan en todos los ayuntamientos de España, pero que jamás salen a la luz hasta que alguien de la política y del equipo contrario los saca y se los entrega al fiscal anti corrupción. Muchos de ellos no son considerados tales delitos por los tribunales de justicia, que absuelven a los imputados; y otros sí. La prevaricación es muy difícil de demostrar porque significa dictar, a sabiendas, una resolución injusta. Garzón prevaricó y fue condenado por el Supremo. En cuanto a la malversación de caudales públicos puede incurrir en esta tipificación un alcalde que usa dinero de una partida para atender otra, por ejemplo, sin seguir determinados trámites. No es que se haya mamado nada, sino que hace lo que he dicho, simplemente. O que haya pagado algo superior a su valor real, demostrable. Yo digo que los encausados en este sumario son personas decentes. Las conozco bien. Pongo la mano en el fuego por Miguel Zerolo, que no ha hecho, a  sabiendas, nada ilegal en su vida. Los empresarios Antonio Plasencia e Ignacio González, y sus hijos, son gente hecha a sí misma, grandes empresarios que vieron una oportunidad de hacer negocio y la aprovecharon. Para eso son empresarios, gente honorable que trabaja en medio del huracán que significa timonear la maraña de leyes que nos azotan. Manolo Parejo, José Emilio García Gómez, Emilio Fresco, gente que se dedicó a la política por vocación de servicio a su tierra porque todos tienen sus profesiones, viven de ellas y han demostrado, a lo largo de sus trayectorias, su honorabilidad. Qué decir de un funcionario ejemplar, José Eugenio Zárate, un hombre profundamente honesto y competente. Y el resto, igual. ¿Se pueden pedir ocho años de cárcel a Miguel Zerolo y a Manolo Parejo? ¿Se pueden pedir cuatro a todos los demás, incluidos los empresarios, por lo ocurrido en este asunto? Bueno, poder sí que se puede, porque lo ha pedido la Fiscalía Anticorrupción, pero me da que el tribunal que juzgará el caso en primera instancia, una sección de la Audiencia Provincial compuesta por tres magistrados, tendrá que estudiar mucho en este caso. Les remito a un  artículo publicado ayer domingo en el “Diario de Avisos”, con mi firma, en la sección Superconfidencial. Ahí les hablo de las presiones mediáticas que, aún inconscientemente, sufre el tribunal juzgador, sin que se sepa aún la sección a la que le toque juzgar, por parte de una prensa completamente entregada a la acusación, con muy pocas voces que se atrevan a decir lo que yo estoy diciendo ahora. Que los considere honestos e inocentes. A mí me la suda lo que puedan decir, yo afirmo lo que siento. Y conozco personalmente a la mayoría de los imputados, desde luego a todos los citados. Pero en esta profesión de mierda vende más la acusación que la defensa. Vende más el delito que la ausencia del mismo.
2.- Pero, ¿y si resulta que no hay nada? ¿Quién les libera de las penas de telediario, de libelo digital, de televisiones con tertulianos energúmenos que agreden sin piedad a personas inocentes mientras no se demuestre lo contrario? ¿Quién les quita todos estos años de insultos, acusaciones, filtraciones policiales y judiciales en el papel, en el aire y en las redes? ¿Es garantista el sistema procesal penal español o es también una mierda? ¿Dónde están los derechos ciudadanos de los imputados, dónde la presunción de inocencia, dónde el absoluto derecho a un juicio justo, con un tribunal no contaminado? Porque esto es muy pequeño y los jueces que conformarán ese tribunal, lo quieran o no, porque son humanos, tienen una idea formada del asunto por todo lo que han leído. Es decir, que el caso podría, y sería terrible, estar prejuzgado en los medios de comunicación. Y luego está la lentitud de la justicia. Yo creo que esta instrucción ha durado algo así como una década. ¿Es esto justo? ¿Es normal en un estado de derecho? Pienso que no.
3.- Luego están las personas. La increíble saña de los acusadores, personajes que han vivido de la política ruin, que no han hecho otra cosa en la vida. Personajes atravesados, incapaces de creer en los demás. También la instrucción errática de una jueza desbordada y la pasión puesta en el lance por la Fiscalía Anticorrupción. Nadie habla de esto, sólo se habla de lo malos que son los imputados y del dinero que ganaron los empresarios cuando resulta que podrían haber construido una ciudad al lado de la playa, con la sentencia del Tribunal Supremo en la mano, y resulta que vendieron la playa a Santa Cruz, con la única discrepancia del precio, aunque hay informes que avalan su justicia. Todos buscaban el cohecho y resulta que su gozo en un pozo: no lo hubo, se quedaron con cien palmos de narices. Investigaron a personas honorables e inocentes, hasta la extenuación, más allá de la prudencia para que el caso no se convirtiera en una peligrosa e injusta causa general. Y no hubo cohecho. ¿Cuánto le ha costado al contribuyente este caso? ¿Cuántos se han aprovechado de él? Seguiremos hablando, pero piensen todo esto. ¿Y si son inocentes, como yo creo que lo son? ¿Y si no hay nada?

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com