La izquierda cínica

 

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  • Los empresarios no es que tengan miedo sino que están atemorizados por si Podemos entra a gobernar

A pesar de lo que diga Rosell, presidente de la CEOE –que tampoco dijo mucho–, los empresarios españoles no es que tengan miedo sino que están atemorizados por la posibilidad de que podemos entre en el Gobierno. Y más con el nuevo sindicato –Somos— de los podemitas, que aspira a desbancar del favor de los trabajadores a UGT y a Comisiones Obreras.
Más les valdría a Cándido Méndez y a Toxo no hacer tanta profesión de fe del pacto “progresista” (¿), porque Podemos y Somos los pasan a todos por la izquierda, pero a distancia. En España se ha impuesto una especie de cinismo en la izquierda, capaces sus dirigentes de cualquier cosa para tocar poder. No hay posibilidad de dos izquierdas en España: una fagocitará a la otra. Y a este paso, la fagocitada será la izquierda socialista. Quien no lo quiera ver es que es tonto del culo.
Inspirada la izquierda ramplona en Diógenes y en los filósofos cínicos, pero con mucha menos inteligencia que los filósofos cínicos, estos de Podemos ya han presentado en el Congreso reformas al Código Penal para salvar de condenas a los miembros de los piquetes violentos y a quienes atentan –siempre que sean obreros, no se incluye a los empresarios en la reforma– contra los legítimos derechos de sus compañeros impidiéndoles ir a trabajar durante conflictos laborales. Toda una legitimación de los piquetes violentos.
Será sólo el principio. Si el insensato de Sánchez quiere sentarse en La Moncloa –ya han colocado en la presidencia de la Comisión de Defensa del Congreso a la ex novia del Coletas, Tania Sánchez–, va a tragar con cualquier cosa a cualquier precio. España, la España sensata, está francamente preocupada por lo que puede pasar, haya finalmente pacto de Gobierno o nuevas elecciones que casi calcarían los resultados de las anteriores.
Un Gobierno de ¡ocho fuerzas políticas! durará lo que un dulce en la puerta de un colegio, con los vetos del PP en el Congreso y la mayoría absoluta en el Senado del partido de Rajoy. No tiene sentido que Pedro Sánchez siga con su empecinamiento de convertirse en el presidente más breve de la historia de España, hundiendo a su propio partido. Su cinismo, lo mismo que el cinismo de Pablo Iglesias, no tienen límites. Les da igual todo, son sectarios hasta la extenuación, ignoran el flaco favor que le están haciendo al país y han hecho del citado cinismo la razón de su existencia.
Una vez, un pariente mío, muy franquista y muy poco demócrata, decidió que en su casa no se veían los telediarios. Acabó emigrando a Argentina para no verlos. Hombre, era una postura la suya ciertamente extrema, pero yo, que sí los tengo que ver casi por obligación, estoy consternado.
Algunos medios de comunicación, igualmente cínicos, están rematando a este país, que si cae en el pozo que le han cavado será difícil sacarlo de ahí. Y, repito, los empresarios no sólo tienen miedo, sino pavor a que los devaneos del tal Sánchez terminen con un pacto con Podemos, que es chavismo puro y duro. Para Europa sería terrible; para nosotros, mucho peor. Y para los empresarios, la ruina.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com