Paulino Rivero prepara algo en la sombra

Paulino Rivero, un viejo zorro de la política, no se está quieto. Los que lo traicionaron no se van a ir de rositas./ Presidencia del Gobierno.

No sé lo que está preparando Paulino Rivero, el último presidente del Gobierno de Canarias, traicionado por su sucesor y por otros dirigentes de su propia Coalición Canaria, pero adivino que algo está tramando este sauzalero astuto, listo y también mago agachado y a mucha honra, como suele decirse.

Paulino es un corredor de fondo, un atleta de la política, y aunque uno nunca ha comulgado con su forma de ejercerla, porque para mí es un sectario de tomo y lomo, hay que reconocerle que fue un excelente alcalde de El Sauzal, un aceptable consejero de Deportes del Cabildo de Tenerife, aunque un mediocre presidente del Gobierno Autónomo, que se obsesionó, en su última etapa, por oponerse firmemente a las prospecciones de Repsol en busca de petróleo en el mar de estas islas.

También tiene en su haber el intento, fracasado, de poner a todos los nacionalistas isleños de acuerdo, aunque falló en Gran Canaria, donde Román (de la antigua ICAN) le salió rana y creó su propio partido.

El ex presidente coquetea desde hace meses con el Partido Nacionalista Canario que lidera Juan-Manuel García Ramos –actual diputado regional de CC– y asistió a un reciente almuerzo en el que se celebró el 93 aniversario casi centenario del PNC.

El otro día se le vio intrigando con la antigua rectora de la ULL y ex-consejera de Industria, Marisa Tejedor, en una nueva tasca que han abierto en la lagunera calle de Herradores, junto a otras dos personas, que no supieron decirme cuáles, pero supongo que serían el también ex-rector y consejero de Educación, José Carlos Alberto y no sé si el propio García Ramos.

Lo cierto es que Paulino se está moviendo en la sombra y trama algo con su característica y demostrada astucia política, porque el mago isleño suele ser muy vengativo y él no perdonará nunca la putada que le hicieron en su propio partido, cuyos autores principales fueron Ana Oramas y su fiel discípulo Fernando Clavijo. Con la ayuda de unos extraños compromisarios venezolanos, que luego fueron agraciados con puestos remunerados en la república hermana, y con la participación a otros personajillos de alguna isla mal llamada menor.

Cuidadito con Rivero Baute, que amenaza con asomar el cogote. ¿Lo apoyará en esta ocasión su señora esposa, Ángela Mena, una mujer que también ha destacado por su astucia política, su indisimulada prepotencia y su desmedida ambición personal? Hasta ahí no llego –de momento–, amables y atentos lectores.

pacopego@hotmail.om

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com