Real Madrid y Las Palmas dieron un gran espectáculo (3-3)

  • Cristiano volvió a darle la vuelta a un partido que el Real perdía 1-3 faltando diez minutos

Ocho oportunidades de gol del Real Madrid en los últimos 24 minutos de partido, perdiendo por 1-3 hasta casi el minuto 80, y un empate a tres que sabe a victoria, tras un partidazo de ambos equipos, el Madrid jugando con 10, por justa expulsión de Gareth Bale al comienzo del segundo tiempo. Todo eso, y mucho más, pasó en 45 minutos, más tres goles anulados a Morata por fuera de juego, dos de ellos dudosos. Ah, y dos penaltis, que lo fueron, uno de Sergio Ramos, que se creyó Ricardo Zamora, y otro de Castellanos, que el árbitro no vio pero el línea sí. Pitó Fernández Borbalán, que es un buen colegiado que últimamente no le trae mucha suerte al Madrid. Tuvo que expulsar a Bale, que empujó, sin motivo alguno, a Johnatan Viera. Le iban a sacar la amarilla, por una patada sin balón al jugador de amarillo, pero a la vista del empujón no tuvo el árbitro otro remedio que echarlo. Fue un partido entre dos equipos a los que les gusta jugar. En el minuto 1 había marcado Morata, pero el árbitro anuló el gol por supuesto fuera de juego. Al menos, dudoso. Luego volvió a marcar Isco un gol válido y entonces todos esperábamos que el Madrid iba a golear. Pero un minuto más tarde empató Tana, de un zurriagazo, y entonces el Madrid pareció naufragar y la Unión Deportiva se hizo dueña de la pelota. 1-1 al final del primer tiempo. El partido fue vibrante y, tras la expulsión de Bale, los jugadores de blanco se multiplicaron. Marcó Johnatan Viera, de penalti, justo, cometido por Sergio Ramos, él solito: se lanzó a parar un balón que iba a gol y lo rechazó entre la cara y la mano. Penalti claro. Más tarde, en pleno ataque madridista se produce un rechace, le llega la pelota a Prince Boateng, no lo puede parar la defensa madridista, sale Navas en falso y Boateng le mete el balón en su red, flojito. Con el 1-3 y con 10 jugadores, el Madrid se vio perdido. Pero entonces salió la casta. Esa casta que el Real Madrid guarda no sé dónde, quizá en su escudo. Salieron al campo Benzema,  James  y Lucas Vázquez y se fueron Morata, Isco y Kovazic. Benzema perdió una pelota de gol incomprensiblemente y luego jugó a no jugar. Lucas Vázquez luchó. James, como decían los viejos cronistas, puso más voluntad que acierto.Pero allí estaba Cristiano, al rescate. Primero, metió un penalti pitado a Castellanos, que Borbalán no vio pero sí el juez de línea de esa banda. Penalti como una casa de Castellanos por tocar un balón con la mano, creo que a centro de Lucas Vázquez. Y cuando faltaban cinco minutos, más el descuento, otra jugada a balón parada sirvió para que Cristiano saltara más que todo el mundo y conectara un cabezazo, más que con la cabeza con el alma. ¿Quién se atreve a decir que no es el mejor jugador del mundo? Una vez más, Cristiano salvó al Madrid, que es segundo, pero al que le queda el comodín del Celta y el Barça en el “Bernabéu”. Yo creo que el Real Madrid ganará la Liga, pero le va a costar más de lo previsto. Ayer demostró, otra vez, que es un equipo fantástico, capaz de las mayores heroicidades, de gestas deportivas fantásticas. Demostró que es el mejor equipo del mundo, ante un rival que quiso humillarlo en su estadio, pero no pudo. Pero, al menos, lo que vimos fue fútbol. Fútbol del bueno, por parte de los dos equipos. Por cierto, Jesé hizo el mejor partido de su vida, aunque negado ante el gol.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com