El Barcelona le mete seis al PSG, que regresa a Francia con la raya canela

  • Los catalanes necesitaban tres goles en el minuto 90 y los consiguieron

Los catalanes, en el minuto 90, necesitaban tres goles. Y los marcaron. Con la colaboración del árbitro turco-alemán, que pitó dos penaltis a favor del Barça durante el partido, no señaló una mano de Mascherano en su área, alargó exageradamente el partido. Con todo eso, con un Neymar extraordinario, un público catalanista y entregado y lo que ustedes quieran. Los franceses regresaron a París con la raya canela en los calzoncillos, sobre todo su entrenador, que salió al campo tan encogido como sus jugadores. A Di María no se le puede dejar en la grada, ni con gripe. Fue quien humilló al Barcelona en París, no puedes tenerlo de suplente. Ayer el Barcelona hizo historia en la Champions; jamás se había producido una remontada de este calibre, ni una humillación tan grande para el campeón de Francia. Quien sabe si el Barcelona jugará alguna vez la Liga francesa, como el Mónaco. Lo cierto es que nadie creía en la remontada, que Luis Enrique no creo que se vaya y que con esta moral los catalanes pueden mamarse la Liga, la Champions y la Copa del Rey. Ahora falta alguien que salga a decir que “fútbol es fútbol”. Todos estaban atónitos: los cronistas y la grada. Los más catalanistas tiraron la toalla cuando en el 90 el resultado era de 3 a 1. Era un partido ganado por el PSG con sólo retener el balón, o intentar hacer el segundo con el Barcelona volcado sobre su pésimo portero. Esta es, sin duda, con ayuda o sin ayuda arbitral, una gesta deportiva sólo al alcance de los más grandes. Y la moral que da eso. Los franceses regresan a su país con los calzoncillos manchados por la raya canela. Salieron derrotados, salieron cagados al campo. Casi como el Madrid en el primer tiempo ante el Nápoles. Ahora a estos no hay quien los pare, van a por todas. A mí la generalidad de los catalanes me cae mal, no todos desde luego. Por prepotentes. Por eso iba con el PSG, pero felicito a la afición culé, que es extraordinaria y fanática. Los fanatismos, en positivo, no son malos en el fútbol, por lo que se ve. A partir de ahora ya no puedo decir que el Madrid es el mejor equipo del mundo, a pesar de que, como se dice, el que ríe el último ríe mejor. Vamos a ver a quién se le escapa la carcajada aquí. Mucho tendrán que batallar los rivales para que al Barça se le escape una sola de las tres competiciones de las que está jugando. Porque este equipo es mejor que el de Guardiola, aunque su entrenador sea todavía más antipático que Guardiola. Que ya es decir.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com