¿Robo de árboles en La Laguna?

Esta mañana (9/3/2017), temprano, haciendo una caminata por los senderos de San Diego de La Laguna, descubrí un atropello que pude evitar a tiempo. Al menos, por ahora. Al menos, por hoy. En una de las desviaciones laterales de San Diego del Monte, donde nace un pequeño bosquecillo de eucaliptos centenarios, me encontré un camión con grúa, un tractor y otros vehículos que intentaban una operación de la que recabé pronto pormenores. Según pude saber, trataban de llevarse dos ejemplares hermosos de esos eucaliptos para trasladarlos a Loro Parque. Todos los hombres involucrados en esa finalidad eran empleados de esa empresa portuense. Tardé poco en reaccionar y los conminé a que no siguieran adelante con sus pretensiones porque iba a llamar al alcalde de La Laguna para pedir explicaciones al respecto. El alcalde estaba en una reunión del área de urbanismo. Entonces solicité hablar con la siempre dispuesta Flora Marrero y fui atendido con la generosidad habitual, pero con algunas prisas porque ese día había Pleno de la Corporación y había que preparar los asuntos. Lo cierto es que mientras yo hacía estas gestiones telefónicas, el encargado de la cuadrilla dispuesta a llevarse de nuestra vega lagunera esos dos magníficos ejemplares de eucalipto, también hablaba con su superior e invocaba en el entretanto el nombre de un tal Francesco, el responsable de jardinería de La Laguna, talador por vocación de todo árbol que se le ponga por delante y, en este caso, cómplice necesario para facilitar el robo de dos árboles de nuestro patrimonio natural de Aguere. Al final, logré que todo quedara en nada, que desistieran inmediatamente de seguir con su labor y retiraran todos los vehículos necesarios para la tropelía descrita. Creo que llegué a tiempo.

En La Laguna ya no tenemos que soportar que se talen palmeras centenarias sin razón alguna, como sucedió hace un año en el comienzo de la calle José Peraza de Ayala, o que se talen más de sesenta árboles en el Camino de San Diego, ahora quitamos ejemplares perennes de nuestros hermosos caminos dejados de la mano de Dios y se los cedemos a una empresa particular como Loro Parque. Seguiré persiguiendo estos disparates y por hoy me doy por satisfecho por haber ahuyentado de los altos de San Diego a esa cuadrilla dispuesta a robar algunos de nuestros árboles más espléndidos y más emblemáticos.

En las imágenes: vista general de los eucaliptos que iban a desaparecer y algunos de los vehículos empleados en la fallida intentona.

Uno de los eucaliptos que se salvaron del arboricidio.

 

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com