El proyecto de un aeropuerto en Las Cañadas

El Heraldo de Orotava anunciaríaen su edición del 3 de diciembre de 1922, disponible para su consulta en el portal Jable de la ULPGC, la propuesta que diversas personalidades de la época defendían para la construcción de un aeropuerto en Las Cañadas del Teide, atendiendo a las características “ideales” de su ubicación. ¿Fue un proyecto real? ¿Lograría tener alguna materialización?

Se trataba de una noticia que, a priori, parecía no ser más que una simple propuesta pero que, con el paso del tiempo, tomaría cada vez mayor fuerza por parte de los representantes canarios en Cortes, actuando a su favor, entre otros, el diputado Félix Benítez de Lugo, el cual enviaría al alcalde de la Villa de La Orotava, Agustín Hernández, algunas notas con las características del mencionado proyecto.

De la misma forma, Andrés de Arroyo y González de Chaves, también diputado en Cortes, llegaría a señalar diversos detalles respecto a la evolución de tal asunto, recogiendo el mencionado artículo su entusiasmo al poder materializar una idea que defendería en Madrid junto al diputado Benítez y el subsecretario de Fomento, José Estrada.

Un proyecto que se justificaba por la “excelente situación de Las Cañadas y las demás innumerables ventajas que reúne para servir de aeropuerto”, bajo la consideración de tratarse de un espacio “casi único para el descanso y aprovisionamiento de las aeronaves en sus rutas entre Europa, África y América”.

A través del Ministerio de Fomento se acordaría una comisión al efecto, tal y como comunicaría el propio Andrés de Arroyo, con la finalidad de exponer ante el Gobierno la necesidad de crear un aeropuerto en tal espacio.

Por otra parte, y, teniendo en cuenta tal propósito, el rotativo recogería una vez más la necesidad de finalizar las obras de la carretera de La Orotava a Vilaflor. Una propuesta que permitiría poder cumplir con las expectativas de múltiples sectores de la época.

En definitiva, la idea de construir un aeropuerto en Las Cañadas no sería más que una quimera, constituyendo un proyecto cuyo impacto medioambiental y costes económicos serían difíciles de diagnosticar.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com