La Trinidad cambió el casco urbano de La Laguna

Hace poco más de medio siglo que una sola calle cambió completamente el plano urbano de la ciudad de La Laguna, hasta entonces encapsulada en una cuadrícula tradicional, cuyo núcleo abarcaba unas pocas calles paralelas y transversales. Bien planeadas en su momento, pero cuya población necesitaba, a principios del decenio de los años sesenta del pasado siglo, expansionarse hacia el sur e intercomunicarse con la nueva zona universitaria, que aún en esas fechas quedaba en el extrarradio.

La calle de Heraclio Sánchez, como extensión moderna de la del Pino (Poeta Viana) y, sobre todo, la avenida de la Trinidad, como prolongación del antiguo Camino de las Mercedes y de la calle de Los Álamos (hoy Tabares de Cala) representaron la ampliación de una Laguna tradicional e histórica para convertirla también en una ciudad moderna, con edificios más altos pero no menos armónicos, que se han convertido en inmuebles como emblemas arquitectónicos de finales del siglo XX e inicios de la actual centuria.

Con este desahogo urbanístico hacia el sur del municipio, La Laguna pudo preservar en gran parte su patrimonio arquitectónico, histórico y artístico. Un respeto que sin duda (y a pesar de muchos destrozos que se cometieron por parte de algunos constructores insensibles, que antepusieron sus particulares intereses a los de toda una comunidad) sirvió para que la Unesco tomará en consideración y aprobara la declaración de la ciudad de los Adelantados como patrimonio mundial de la Humanidad.

La de la Trinidad se ha convertido, con el paso de los años, en una vía principal de La Laguna, como travesía moderna con edificios actuales, convertida la arteria en un gran centro comercial abierto, frecuentado por muchos residentes universitarios y por miles de turistas, que agradecen, además, la disposición de soportales a ambos lados de la vía, oportuna y acertada previsión que tuvieron en cuenta los técnicos de Urbanismo del Ayuntamiento cuando planificaron esta expansión urbana, sabedores de que La Laguna era y es una población fría y lluviosa en época invernal.

A veces solemos pasar por determinados lugares, sitios y calles a los que no le damos importancia y hoy me ha dado por comentarles a ustedes, amables lectores, la transcendencia que puede tener una sencilla avenida en el desarrollo, expansión y evolución de una ciudad con tanto encanto como La Laguna. Hasta otro día.

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Es una publicación de El Diario de Tenerife.com