Canarias está mal, pero no sólo por culpa de CC

Parece como si todo el mundo quisiera escurrir el bulto, como decimos en esta tierra y lo verdaderamente cierto es que las principales fuerzas políticas, y no sólo Coalición Canaria, han sido tan culpables, cuando no cómplices directos, por activa o por pasiva, de la triste historia reciente de este Archipiélago atlántico.

Desde las filas del Partido Popular y del Partido Socialista siempre se suele achacar toda la responsabilidad a los distintos y continuos gobiernos presididos por los autodenominados nacionalistas (que no son nada más que la versión folklórica regional de la derecha de este país) desde acaso el nacimiento mismo del Estado de las Autonomías. Pero esto no es del todo cierto, por la sencilla razón de que si bien Coalición Canaria (o con anterioridad las Agrupaciones Independientes, que vienen a ser lo mismo) tomaron las principales decisiones de gobierno a lo largo de los tres recientes decenios, también es verdad que contaron con la inestimable colaboración de populares y socialistas en unas u otras etapas, según les convino –claro está– a los firmantes de los variados pactos (o auténticos partos) que hemos padecido los isleños.

No se pude tener mala memoria histórica y hay que recordar a los lectores que José Manuel Soria, otrora presidente regional del PP, fue vicepresidente del Gobierno y colaboró decisivamente con CC; y es conveniente refrescar las mentes para acordarnos de que los socialistas José Miguel Pérez, primero, y Patricia Hernández, más recientemente –por los motivos que fueran– también apoyaron las presidencias de Paulino Rivero y de Fernando Clavijo, respectivamente.

Soria, J.Miguel Pérez y Casimiro. Tres eran tres.

Y, ahora mismo, los principales responsables de que CC siga ejerciendo la Presidencia del Gobierno Autónomo son los calladitos dirigentes del PP, con su líder regional Asier Antona al frente, que estará esperando a su esperado y próximo paso triunfal por el congreso de su partido, pero que se muestra demasiado tranquilo facilitando, como está haciendo ahora mismo, la permanencia “sine die” de un Gobierno que cuenta con una escuálida representación parlamentaria y que ahora mismo se mantiene apuntalado por los populares y por los tres diputados del partidito gomero de Casimiro Curbelo (¡quién lo ha visto y quién lo ve!).

En estas pequeñas islas (ya se sabe, pueblo chico es igual a infierno grande), por suerte o por desgracia, nos conocemos todos y a todos nos gusta echar balones fuera y mirar para otro lado; o nos da por enterrar la cabeza debajo de la tierra, como si la cosa no fuera con nosotros. Por eso, de vez en cuando, como comunicador y como analista político, me gusta poner a cada uno en su sitio, a mi subjetiva manera de ver las cosas.

Si siempre me caracterizo por criticar gestiones erróneas o malas praxis políticas, también es mi deber como periodista decirles, por todo lo expuesto anteriormente, que los dirigentes de Coalición Canaria pueden ser, y son, culpables de haber cometido muchos disparates; pero tampoco se quedan atrás los que mandaban y mandan ahora mismo en el PP y en el PSOE, por lo que cada uno ha de asumir una parte alícuota de culpabilidad.

Por todo ello, porque me tienen muy aburrido, nunca me he casado ni me uniré políticamente a nadie. Es evidente que casi todos han participado como actores principales o secundarios en esta absurda obra tragicómica que ha terminado por convertirse en un drama para el pueblo canario.

Por si quieren meditar sobre lo que hoy les he escrito, no deseo darles la tabarra ni un minuto más. De momento.

pacopego@hotmail.com

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com