La educación en Realejo Bajo en los años 20 (y II)

Tal y como establecimos en la primera parte del presente trabajo, continuamos analizando el acto en el que se inauguraría de forma oficial una escuela para niños y otra para niñas en el núcleo de Icod el Alto, en el contexto de los años veinte.

En tal ceremonia también intervendría el maestro nacional, Pedro Albelo, haciendo diversas consideraciones relacionadas con la educación de la mujer, atacando duramente a aquellos que manifestaban su opinión contraria.

Aportaría ejemplos relacionados con la emancipación de la mujer en diferentes países y esferas sociales y no dudaría en transcribir algunas palabras de Concepción Arenal para coincidir con ella que “en la frente de la mujer como en la frente del hombre ha penetrado un rayo de la divina luz”.

Como ejemplo de algunas mujeres ilustres a lo largo de la historia recordaría la labor de María de Molina, Isabel la Católica, Beatriz Galindo, Lucía Medrano, María Pacheco, Santa Teresa de Jesús, la condesa de Bureta, Agustina de Aragón, etcétera.

El Realejo Bajo, en los años 20 del siglo XX.

Por otra parte, el citado maestro nacional se dirigió especialmente a las madres allí presentes anunciando el efecto positivo de tales instituciones sobre las futuras generaciones. Su intervención finalizaría con un largo aplauso para dar paso a unas palabras de la maestra. Se trataba de María Ramos, quien no ocultaría su emoción por el desarrollo de un acto de tales características, destacando la importancia de la educación para la mujer y su disposición en todo momento para cumplir con tal propósito desde ese rincón de la geografía tinerfeña.

Por otra parte, la crónica también describe la escuela de niños, realizando el alcalde la presentación del maestro, José Hernández y González. No dudaría en advertir de nuevo a los padres el deber de sus hijos para acudir de forma constante a los centros educativos.

También tomaría la palabra el párroco, describiendo los motivos de la educación “con el fin de corregir los malos actos y las malas palabras que con frecuencia se ven y se oyen de los que son ineducados”.

Acto seguido, el venerable superior de los misioneros del Y.C. de María, anotaría la importancia de la educación para ambos sexos. Asimismo, el maestro Pedro Albelo se encargaría de leer unas poesías escritas por él mismo al efecto, bajo los títulos “La Taberna” y “La Escuela”, siendo también el responsable de leer unas cuartillas enviadas por Dolores Albelo.

Por otra parte, destacaría la importancia para el lugar de contar con un centro educativo para niños y otro para niñas. Para cerrar el acto, el maestro, José Hernández y González, manifestaría su agradecimiento por las personas que acudieron hasta el lugar y la responsabilidad de ocupar de la mejor forma posible el cargo concedido.
En definitiva, un testimonio que nos sitúa ante una mejora de la educación en el núcleo realejero durante las primeras décadas del pasado siglo.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com