La próxima semana, cambio de hora

El próximo fin de semana, por esas ocurrencias de los burócratas europeos, nos veremos obligados a cambiar la hora, para adaptarnos a los husos de la temporada de verano.

El próximo domingo, día 26 de marzo, tendrá 23 horas y nos levantaremos sesenta minutos “más tarde”. A la una de la madrugada del sábado al domingo tendremos que poner nuestros relojes a las dos y, lógicamente, amanecerá sesenta minutos “después” las tardes serán “más largas”. A mí me gusta más esta “modalidad” porque madrugamos “menos”. Es una cuestión de conceptos, muy subjetiva.

Lo que no me gusta, en absoluto, es que determinados cargos públicos europeos nos cambien la hora a su antojo, con la excusa de ahorrar energía eléctrica y de “para tener” (sic) más horas de luz natural, cuando cualquier persona sabe que las horas de luz solar son las que son, ni un minuto más ni un segundo menos, que las que corresponden a cada época del año, según la estaciones y en función del movimiento de traslación de la Tierra alrededor del astro que nos alumbra.

Ese fue un invento que las autoridades europeas se sacaron de la manga a principios de los años setenta, en el siglo pasado, al parecer por causa de la crisis energética provocada por la guerra en Oriente Medio y el cierre del Canal de Suez al tráfico marítimo, que afectó seriamente a los países productores de petróleo del Golfo Pérsico y, como consecuencia de ello, al encarecimiento del crudo, lo que repercutió muy negativamente en muchos países occidentales.

Observatorio de Greenwich./geograph.org.uk

Además, hay que recordar que durante la dictadura franquista, el pequeño general golpista gallego adelantó en los años cuarenta el horario oficial español, para adecuarlo al que regía en el centro de Europa, donde otro sangriento dictador, Adolf Hitler, hacía de las suyas por gran parte del viejo continente. Así que, a partir del próximo fin de semana, los españolitos tendremos ciento veinte minutos de adelanto sobre nuestro horario natural, que en la Península Ibérica debería corresponder con el de Portugal (Lisboa) y el Reino Unido (Londres) y el de Canarias con una hora de menos respecto al reloj del Meridiano de Greenchich (GMT).

¿Hasta cuando tendremos que aguantar estos cambios semestrales que, está más que demostrado, no consiguen ahorrar energía y sí causar numerosos malestares en el organismo de muchos seres humanos y animales?
__
pacopego@hotmail.com

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com