El Madrid superó con éxito el escollo de San Mamés

  • Zidane sustituyó a un excelente Cristiano y Casemiro y Benzema hicieron un gran partido

Hay dos verdades incuestionables en el fútbol de hoy. Una, que el Real Madrid, posiblemente el mejor equipo del mundo, es capaz de cualquier cosa. De ganar en los campos más difíciles. Dos, que Raúl García es el jugador más sucio que pisa los terrenos de juego españoles. Tiene la escuela de Simeone y un odio enfermizo contra el Real Madrid desde que jugaba en el Atlético de Madrid; y ayer repartió toda la leña que el árbitro le dejó. Total, para nada. Porque no pudo desbordar ni una sola vez a Casemiro, aunque le diera el gol a Adúriz, que todavía marca a los 36 años. Zidane no se confió ante el Athletic, que empezó los dos tiempos intentando apabullar al Madrid. El chingurri Valverde se está preparando, haciendo méritos, para cuando le fiche el Barcelona, descartado Sampaoli, con quien –según le escuché ayer– ni siquiera ha hablado Bertoméu. En fin, que el Madrid no se deja apabullar y en cuanto tomó las riendas del partido, Cristiano dio una asistencia de fábula a Benzema, que marcó el primero de los blancos. Hizo un gran partido el francés. Con este resultado se llegó a la primera mitad y ya digo que el Athletic de Bilbao empezó la segunda parte intentando acorralar al Madrid; y también tras el citado gol de Adúriz, de cabeza, que estuvieron a punto de detener Keylor Navas y Sergio Ramos. Este último había estado toda la semana con gastroenteritis. Ayer jugó como si no hubiera tenido nada, formando pareja con Nacho, que cada día se afianza más donde lo pongan. ¿Sabían ustedes que Nacho es diabético? Es increíble lo de este chico, que a pesar de su problema de salud juega al fútbol como los ángeles y ha sido llamado otra vez por Lopetegui a la Selección Española. Una maravilla. Bueno, pues les digo que tres minutos después de que el “Bilbo” empatara, un balón de córner, lanzado por Kroos, se paseó por la línea de meta hasta que Casemiro, que estaba allí, cazó la pelota y con toda la tranquilidad del mundo le dio un puntapié y la puso en la red. Era la guinda a su actuación, magnífica, y el justo premio a su esfuerzo y a su desgaste. No podrá jugar contra el Alavés en el “Bernabéu” porque ayer vio su quinta tarjeta. Pero este será un mal menor: es en casa y un partido ante un  equipo que no debería plantear problemas, aunque nunca se sabe. El Madrid superó el escollo de San Mamés, que era un manjar muy complicado de engullir. Un partido muy difícil, que los de Zidane sacaron delante de manera brillante. Y siguen encabezando la clasificación de la Liga. De momento, todo va bien. Zidane sustituyó a un excelente Cristiano, a Módric y a Benzema. Parece que a Cristiano no le gustó mucho salir del campo, aunque no hizo ningún aspaviento apreciable, a pesar de lo que dicen los cronistas. Y metió a Lucas, a Morata y a Isco. Para intentar contener los embates de un Williams muy bueno y de un equipo que juega al fútbol; hay que ser justos.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com