Gastrónomas de andar por casa

El otro día, José Carlos Alberto junior, en una radio local, se metió con esas gastrónomas de andar por casa, que no sé quién las ha titulado en ese menester del saboreo de manjares regalados. Porque la mayoría son unas gorronas que comen gratis en los restaurantes, a cambio de publicar donde pueden luego unas crónicas horrorosas de lo que han comido, porque yo creo que no tienen ni paladar. Son hermanas legas, adiestradas por ese genio de la crítica gastronómica que es José Carlos Marrero, que no paga una comida desde que Franco era corneta. Pero que le ha sacado buenas perras al Cabildo, ingenua institución que le confía la crítica gastronómica de los guachinches y aledaños. Marrero no tiene puta idea tampoco de gastronomía, ni, sobre todo, de contar por escrito lo que come gratis por ahí, al asalto de los fogones insulares. Así que nos solidarizamos con José Carlos Alberto, que es parco también en el pago cuando come con uno –porque siempre paga uno–, pero al menos no sablea al restaurante, sino al amigo y eso está permitido, cuando hay confianza (que da asco). Un ¡hurra! Por José Carlos Alberto y un abucheo contundente a esas gastrónomas aficionadas que tampoco tienen zorra idea de crítica gastronómica, ni siquiera paladar. He dicho.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com