El Barça pinchó en Málaga

Míchel se alegró por el Málaga y por el Madrid./Málaga-El Desmarque.

El F.C. Barcelona no sabe perder. Neymar es una figurita del fútbol con brotes de malcriado, que tampoco sabe perder. A Messi le crecen las orejas cuando pierde y a Luis Enrique, que fue jugador del Real Madrid, se le pone la voz más ronca cuando su equipo se deja los tres puntos por el camino, como ayer, en Málaga. Míchel dijo que se alegraba de la victoria por el Málaga pero también, por supuesto, por el Real Madrid. Ayer, el Madrid se dejó un punto y el Barcelona, tres. Ahora el Madrid sigue dependiendo de sí mismo, pero para ganar una Liga hay que vencer a los grandes. No basta con ganarles a los pequeños. Ahora el Madrid lo que tiene que hacer es no perder un partido más, de los nueve que le quedan, incluido el del Celta, aplazado. El Real no dio ayer su mejor versión, parecía un equipo cansado y sin capacidad de reacción. Tiene este mes la eliminatoria con el Bayern de Munich y dos lesionados importantes, Pepe y Varane. No digo que Sergio Ramos y Nacho no lo puedan hacer igual de bien, pero no hay más banquillo para el centro de la defensa. Un susto más y se acabó. El Barcelona no lucha bien contra la adversidad. Lo del PSG se lo solucionó un árbitro alemán vestido con sus colores. Un árbitro parcial que no volverá a pitar, posiblemente, en las altas competiciones europeas. Ayer, en Málaga, el Barça tampoco puede echarle la culpa al árbitro. Si Neymar quiere buscar fama para el fabricante de sus botas, que busque otra fórmula. El reglamento es el reglamento. Hay gente que viene de fuera que quiere ser más catalana que los catalanes. Y más antipáticos que los catalanes no se puede ser. Ni siquiera los argentinos. El Barça perdió ayer justamente, ante un Málaga rápido y bien armado, que le dio la lata durante todo el partido, entrenado por un madridista. Míchel puede hacer un buen papel como director de este equipo, que ya se merece el descanso, tras tanta lucha por la permanencia en Primera División. El más coherente fue Mascherano, que no pudo hacer nada en el segundo gol. Dijo: “Nos faltó frescura”. Y tenía razón. También le faltó a un Madrid extrañamente resignado ante un resultado adverso, pero ayer el Madrid es más campeón de Liga que sus rivales azulgrana. Menos mal, porque yo pensé que el Barcelona se iba a crecer después del empate del “Bernabéu”. No fue así. Se vino más bien abajo. Simeone saltaba, pero no sé por qué, si porque va a rodar una película de simios o porque a nueve o diez puntos del Barça aún cree que puede lograr ser subcampeón.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com