La situación en Venezuela se hace insoportable

  • Algaradas en las calles, acciones de comandos armados, disparos y cinismo del Gobierno, ante la pasividad de la milicia

La situación en Venezuela se hace insoportable. En medio de una atmósfera irrespirable de gases lacrimógenos, la Policía de Maduro reprime durísimamente las manifestaciones. Circulan muchos videos por las redes sociales, pero uno de ellos, que reproducimos junto a esta información, confirma la deriva del chavismo: mientras Maduro alude a un permiso necesario para manifestarse, Chávez enarbolaba la Constitución para decir que el pueblo es libre para hacerlo cuando le plazca. Son las dos caras del chavismo, la inteligente y la soez.

Maduro ha endurecido en los últimos tiempos su lenguaje. Sabe que es un hombre acorralado, al que le harán marcharse, tarde o temprano, pero resiste, rodeado de militares y atrincherado en Fuerte Tiuna, de donde sale en contadas ocasiones. Su analfabetismo funcional es terrible, se ha convertido en un gorila al servicio de quienes lo mantienen: Cuba, los militares y el cerebro de su régimen, que naturalmente no es él sino Diosdado Cabello.

En Venezuela, mientras tanto, no hay medicinas, no hay servicios, no hay comida, las calles de la capital y de otras ciudades principales albergan auténticas batallas campales y es muy peligroso transitar por ellas. Maduro confía en que la Semana Santa mitigará un poco las manifestaciones, pero la inhabilitación política de Henrique Capriles por quince años, dictada por un tribunal cómplice con el Gobierno, no hace sino aumentar en enfado de los venezolanos.

Maduro pretende descabezar a la MUD, manteniendo en la cárcel a Leopoldo López e inhabilitando a Capriles. Son actitudes propias de un dictador, mientras la milicia mira para otro lado. Están bien pagados los militares, tienen a sus familias fuera del país, explotan minas, están enchufados en PDVSA y dirigen los principales negocios del chavismo, incluido el tráfico de drogas. Que se lo pregunten al propio Diosdado Cabello. O a la DEA americana, que ha bloqueado cientos de cuentas en Estados Unidos y en otros países.

Los comandos chavistas siguen disparando a los manifestantes, Maduro se ha gastado más de quince millones de dólares en la adquisición de nuevo material antidisturbios y la cifra de muertos y heridos está falseada por los portavoces oficiales. Nadie sabe, de verdad, cuántas personas han caído muertas o heridas en estas manifestaciones. Lo que sí se sabe es que, solo en Caracas, el hampa dejó a 1.600 niños huérfanos en sus calles en año pasado. Así de crudo, así de duro. Una guerra civil y una nación sin ley en toda regla. Y el mundo cruzado de brazos.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com