El Real Madrid terminó goleando al Bayern y está en semifinales

  • Cristiano consiguió tres de los cuatro goles de su equipo (4-2)

El Real Madrid se propone que sus aficionados mueran de infarto. Ayer hizo un partido increíble, pese a que el Bayern Munich jugó mejor que el equipo blanco en la primera mitad, que terminó sin goles y con oportunidades para ambos equipos. En estos 45 minutos el equipo alemán se apoderó del balón y Lewandowski puso en apuros a los centrales del Real Madrid, Nacho y Ramos, aunque sin precisión. La historia empezó en la segunda cuando el húngaro Viktor Kassai, que es un excelente trencilla, pitó un penalti, que no era, de Casemiro a Robben, que sigue regateando en su casa, 24 horas después del partido. Vaya resistencia. Lo tiró Lewandowski y engañó –lo engaña todo el mundo— a Navas (minuto 53). El gol ponía en un  aprieto al Real Madrid, que tardó pronto en quitar las telarañas de la portería de Neuer. Un pase de Casemiro le da el balón a Cristiano, que de un certero cabezazo bate al meta alemán (minuto 76). Empate y vuelta a empezar. El Bayern seguía teniendo la pelota y el Madrid jugaba a rachas. Neuer hizo varias paradas, Kroos, que tuvo algunas oportunidades, estaba engatillado, y Arturo Vidal se dedicaba a dar patatas a todo el mundo. Acabaría expulsado, más por reiteración de faltas –hizo cuatro de tarjetas amarillas–; y expulsado de manera absolutamente justa. El 1-2 llegaba un balón fácil para su portero, impulsado por Sergio Ramos, pero que no encuentra a Keylor Navas, que estaba de vacaciones en Costa Rica. Nadie sabe para qué había salido de su portería, pero lo cierto es que Sergio mete el balón en su propia meta, ante la desesperación del gran central madridista. Es probable que Lewandowi estuviera en fuera de juego en esta jugada (minuto 77). Pudo marcar después el Madrid. Sobre todo luego de que el Bayern se quedara con diez por expulsión de Vidal, casi al final del segundo tiempo, por repartir leña a diestro y siniestro. Mereció ser expulsado tres veces y era quien más protestaba al final del partido contra el árbitro: él, el hombre tranquilo que es Ancelotti y el factótum del Bayern, Rumenigge, además del histérico Thiago, desde el banquillo, contagiado de las mañas del Barça de no saber perder.  Le cuesta perder al Bayern, repito. En la prórroga, ya con diez, llegó la debacle del equipo alemán. En el minuto 105, Sergio Ramos le pone un balón matemático a Cristiano, que bordeaba el fuera de juego. El delantero se volvió, disparó y consiguió el empate a dos. El Madrid estaba desatado y ya asediaba la portería de Neuer, con mucho descaro. El Bayern estaba entregado, falto de fuerzas y jugando francamente mal. En el 109, Marcelo hace una jugada a lo Maradona, metiéndose a gran velocidad entre los centrales del Bayern, centrando a la derecha y Cristiano, que venía lanzado y solo, empujó la pelota dentro de la portería alemana. Era el 3-2, que se ampliaría con una jugada personal de Marco Asensio, que había sustituido a Benzema (minuto 61): desbordó a  todo el mundo, arrancando desde el centro del campo, tiró y batió a Neuer. Era el minuto 112. Y ahí se acabó el partido. Los alemanes andan bastante cabreados con el árbitro, pero la reacción del Madrid fue incuestionable y la mayoría de las decisiones de Kassai fueron correctas. Lucas Vázquez entró por Isco, en el 71. Lo hizo bien. También protestaron el tercer gol de Cristiano, por supuesto fuera de juego, que sólo existió en las mentes de los enemigos del mejor equipo del mundo. No lo fue, el balón estaba por delante del matador portugués cuando Marcelo centró. Fue una victoria justa en un partido difícil de contar. Lo pasó mal el Madrid durante una gran media hora del Bayern en la primera mitad, pero se sobrepuso, como tantas veces en la Champions y en la Liga. Ya ha ganado el trofeo europeo once veces y ha sido siete veces semifinalista. No está mal, ¿no? ¿Hay quien duda todavía de que sea el mejor equipo del mundo?

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com