Más corrupción en España

Ya les he comentado muchas veces que, a mi edad, y en vista del país lleno de chorizos en el que vivo, no me asombra nada, pero sigue siendo noticiable el alarmante número de casos de corrupción política que han sido descubiertos y que siguen apareciendo como hongos en esta España que me hiela el corazón.

Ahora ha saltado el caso del Canal de Isabel II, una empresa de aguas de la Comunidad de Madrid, en la que se han cometido, al parecer, graves y múltiples delitos por parte del ex presidente de dicha región, Ignacio González, número dos de Esperanza Aguirre, que pudo haberse enriquecido ilícitamente con dinero proveniente de fondos públicos, a través de una fraudulenta compra de una empresa brasileña, muy sobrevalorada en el precio de la tasación y parte de cuyo importe, supuestamente, fue a parar a cuentas personales de este conocido político del Partido Popular; cuyos dirigentes acaban de suspenderle cautelarmente de militancia, nada más tener conocimiento de las actuaciones que están practicando las fuerzas policiales y, en especial, la Guardia Civil.

Esta va a representar una de las guindas del gran pastel de la corrupción en este maldito país, que tiene una clase política tan mediocre que la mayoría de la ciudadanía no se merece. Y lo afirmo con una indisimulada tristeza.

El hecho de que un hipotético servidor de la comunidad (que ha accedido a la res pública por voluntad propia, sin que nadie se lo haya pedido expresamente, por una más que dudosa vocación de poder ayudar a su pueblo) haya sido detenido e imputado es de por sí deleznable; pero que además se le acuse, no de un delito sin importancia, sino de ocho gravísimas infracciones de la ley, no puede salir de rositas de todo este proceso y la Justicia (si existe) habrá de condenarle a duras penas de prisión, si se demuestra finalmente que todo lo que se sospecha es cierto.

El panorama político actual está tan enrarecido y tan lleno de mierda por culpa de estos canallas y sinvergüenzas, que en estos extraños casos de corrupción parecen estar metidos, incluso, algunos “periodistas” de renombre, como un tal Francisco Marhuenda, que también está imputado por supuestas coacciones a la actual presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes (que me parece una mujer honrada), porque el comunicador le habría pedido que se inhibiera de acusar a Ignacio González en este turbio asunto de la empresa del Canal de Isabel II.

Con gentuza como esta, los ciudadanos estamos perdiendo toda nuestra fe y nuestra confianza en nuestros representantes públicos y esta desgana generalizada por los asuntos políticos pueden poner en peligro hasta el propio sistema democrático. Porque estamos abonando el terreno para que puedan llegar al poder fuerzas extremistas que, aupadas por una votación popular, terminen por aniquilar un sistema de libertades ciudadanas y por destruir el pretendido Estado del bienestar (como ha ocurrido, por ejemplo, en Venezuela con el chavismo). Con lo que las acciones tan desmedidas de estos delincuentes y chorizos pueden complicarnos en el futuro nuestra propia convivencia, lo cual sería mucho más peligroso de lo que a simple vista se pudiera pensar.

Hay que acabar de una vez –lo antes posible– con estos enormes casos de corrupción y en eso, queridos lectores, los tres poderes del Estado tienen mucho que decir: el Ejecutivo, decretando mecanismos para evitar estos casos tan generalizados; el Legislativo, aprobando leyes estrictas para impedir la comisión de estos asquerosos delitos; y el Judicial, aplicando a rajatabla lo dispuesto en los códigos Penal y Civil, haciendo cumplir además íntegramente las penas de prisión a los culpables.

Ninguno de los tres pilares básicos de este Estado de Derecho deben, ni pueden, esconder la cabeza debajo de las alas, ni esconderse debajo de la tierra, porque sus responsables no son precisamente avestruces y tienen la obligación de demostrarnos que son personas respetables y de bien. Ya afirma el dicho que “por sus actos los conoceréis”. Muchas personas estamos esperando actuaciones rápidas, eficaces y contundentes…

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Es una publicación de El Diario de Tenerife.com