Caracas, París, Corea del Norte, El Sobradillo

1.- En Caracas, las brigadas armadas chavistas de motorizados están matando a la gente, la información ha sido secuestrada, la Internet interrumpida o dificultada y el tirano –que no es Maduro, sino el narco Diosdado Cabello, Maduro es el tonto inútil— ha puesto en manos de sus comandos fusiles de asalto. Pablo Escobar llenó de rinocerontes un río que pasaba por su inmensa finca. Diosdado Cabello, marcado por la DEA como capo del narcotráfico, ha enviado a sus motorizados a sembrar el pánico en las grandes ciudades venezolanas. No han muerto tres personas, como dicen. Han muerto muchas más. Y podrían estos bestias seguir matando a seres inocentes, que se manifiestan pacíficamente, utilizando los malandros las armas que son propiedad de unas Fuerzas Armadas cobardes y demasiado vendidas como para tener la moral suficiente para responder a las agresiones de gobernantes y comandos. Que nadie confíe ya en este ejército chavista, vendidos sus generales a cambio de explotaciones mineras y de beneficios petroleros, que no tienen a sus familias en el país y que viven cómodamente refugiados en Fuerte Tiuna hasta que la presión sea tan grande que haya que ir a coger un avión a La Carlota para salir pitando. Venezuela necesita una intervención internacional, pero ¿intervendrá Donald Trump si es verdad que el bruto de Maduro colaboró hasta con medio millón de dólares (por cierto, una minucia) en la organización de la fiesta de su toma de posesión? El mundo se está volviendo loco, pero el pueblo venezolano merece el respeto que no se le está teniendo. La gente, la gente de aquel país que yo conocía tan bien, está en la calle pidiendo democracia y libertad. ¡Si el viejo Rómulo levantara la cachimba! Rómulo me dijo, en el bar “Atlántico”, junto al muelle de Santa Cruz, años después de que en  Venezuela se había restituido la democracia y él regresaba a su país: “Estoy contento, porque Venezuela vive en democracia y en libertad”. ¿Qué diría hoy? Les pido que “pinchen” en los videos adjuntos.

2.- En París, el Daesh acaba de matar a un policía y herir a otros dos. Fue ayer tarde, en los Campos Elíseos, la joya de París. El atentado puede ayudar a la irracional Marie Le Pen en las elecciones francesas y eso sería una pena. El partido de Le Pen es igual que Podemos, porque los extremeños se tocan, como escribió don Pedro Muñoz-Seca. Pobre París. El número de visitantes ha descendido de forma alarmante. París está tomado por la policía, pero hay tanto islamista en Francia, que asusta. Hay barrios de París que parecen el centro de la ciudad árabe más coranizada. En Corea del Norte, un dron, o un avión espía norteamericano, detectó actividad inusual en una especie de central o fábrica presuntamente nuclear. Fue una falsa alarma: los soldados, o los operarios, o quienes fueran, ¡estaban jugando al voleibol! Lo de Corea va a ser igual que lo de Irak, cuando Sadam, con aquello de la madre de todas las batallas, el gas venenoso, las falsas armas químicas y todo aquel teatro. No había nada e Irak está mucho peor ahora que en los tiempos del tirano, sin querer justificar la actuación de un tipejo como Sadam Hussein, que murió de la forma más ignominiosa: con un palo metido en el culo y paseado por las calles, moribundo, tras ser capturado en un zulo en el que había mucho billete verde y mucho lingote de oro. Y delatado, claro, por un amigo, siguiendo la técnica de los gobiernos, que pagan la delación, la confidencia y la denuncia. Si lo hace la Hacienda española, ¿por qué no el Gobierno USA?

3.- El Sobradillo será un barrio influyente: va a albergar la Ciudad de la Justicia, que con tanto juez y fiscal protagonistas como hay en España podría ser llamada la Ciudad de las Estrellas, La, la, land. Me arriesgo a decir eso, no sé si borrarlo antes de enviarlo al periódico. Nuestro Barragán se ha puesto al mundo por montera –y yo estoy de acuerdo–, ha dicho que las decisiones políticas las toman los políticos, y no los jueces, los fiscales, los abogados y los procuradores. Que se guarde Barry. Y la Ciudad de la Justicia se irá de Cabo-Llanos y el actual Palacio de Justicia –es un eufemismo lo de palacio— se convertirá en un edificio de usos múltiples. Eso sí, sin aparcamientos suficientes para el administrado, pero con celdas, también para el administrado. Y ya está.

 


Es una publicación de El Diario de Tenerife.com