La Basílica de Nuestra Señora de la Candelaria

La Basílica de Nuestra Señora la Virgen de la Candelaria es el principal santuario mariano de Canarias que, además del propio templo, posee un antiguo convento de frailes de Santo Domingo de Guzmán, orden religiosa encargada de custodiar la imagen de la Patrona General de las Siete Islas del Archipiélago, declarada así por el Vaticano desde finales del siglo XVI.

La talla original de esta Virgen (que desapareció debido a un temporal de mar) fue hallada en 1390 por dos pastores aborígenes guanches, dos siglos antes del final de la conquista de la isla de Tenerife por tropas de la Corona de Castilla, que sometieron a los habitantes prehistóricos del territorio insular.

La Basílica fue declarada Menor por el papa alemán Ratzinger –más conocido como Benedicto XVI–, el 24 de enero de 2011, concediéndole así los privilegios que conlleva este importante rango inmobiliario de la Iglesia Católica.

Es el principal santuario mariano del Archipiélago y uno de los más importantes lugares de peregrinación existentes en España, a donde acuden anualmente decenas de miles de peregrinos de todas las islas, del resto del país y de otras naciones del mundo, de manera muy especial los días 2 de febrero y 15 de agosto de cada año, jornadas festivas que se celebran en honor de la Virgen María.

El actual edificio principal de la Basílica es obra del arquitecto tinerfeño José Enrique Marrero Regalado, un conocido y prestigioso especialista de la época de la dictadura franquista, a quien se deben los proyectos de múltiples edificios oficiales en el Archipiélago. El inmueble contiene elementos de estilo neoclásico y su fisonomía es parecida a la Basílica de la Virgen Esperanza Macarena de Sevilla y a la Ermita del Rocío, en Almonte, Huelva, construcciones religiosas características de la etapa de la posguerra civil española.

El campanario de la Basílica de la Candelaria se eleva hasta los 45 metros de altura y el templo es bien de interés cultural, con la categoría de monumento, por declaración oficial del Gobierno de Canarias.

En el altar mayor del templo, debajo del camarín de la Virgen, se pueden contemplar unas llamativas pinturas murales, en las que figura retratado el obispo don Domingo Pérez Cáceres (natural del vecino municipio de Güímar y que fue el gran promotor e impulsor de esta monumental obra), que aparece junto a un grupo de religiosos dominicos orando ante la Patrona regional canaria.

Los restos mortales del recordado prelado tinerfeño reposan en la Basílica, en una tumba situada cerca del altar mayor, en la nave principal del templo, desde su fallecimiento, en el año 1961.

El edificio principal de este complejo religioso empezó a construirse en 1949 y se terminó diez años después. En 1959 fue consagrado en una solemne ceremonia presidida por el entonces nuncio de Su Santidad el papa Juan XXIII en España, monseñor Ildebrando Antoniutti, acompañado por el ya citado obispo de la Diócesis Nivariense.

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Es una publicación de El Diario de Tenerife.com