El F.C. Barcelona tuvo menos miedo que el Madrid (2-3)

  • Messi, que hizo dos goles, le ganó el partido y puede que la Liga, a los catalanes

Era cuestión de saber quién perdería el miedo al otro primero. Y en cuanto el Madrid le dejó el balón  al Barça perdió también el control del partido. Claro que a ver quién es el árbitro valiente que pita un penalti en el minuto 1, como el que le hicieron a Cristiano (Umtití). Cuando el Madrid se quedó con 10, en la segunda parte, el equipo de Zidane hizo la machada de empatar a 2 el partido, pero no tuvo la serenidad de quedarse a defender, sino que confió demasiado en su suerte. Había marcado Casemiro, en la primera parte, en una jugada rara, que terminó con el balón en un palo, después en las botas de Ronaldo, rechace y gol de Casemiro, a quien el árbitro le había mostrado tarjeta por entrada a Messi, el mejor del partido, con diferencia. El Madrid no contaba con Messi, que aparecía de vez en cuando, pero apareció de verdad, con esas patitas cortas que tiene –a mí se me parece al enano de Twin Peaks— para sentenciar que es el mejor, hoy por hoy. El que le puede hacer sombra, Cristiano, no estaba. Y Messi había desaparecido del campo tras un codazo de Marcelo que le sacó un par de dientes.  Benzema tampoco estaba y Bale se lesionó, como siempre, pero esto no influye mucho porque Marco Asensio es mejor que el galés como de aquí a Roma. Así terminó el primer tiempo. En realidad, iba a ganar el que menos miedo le tuviera al otro. Y ganó el F.C. Barcelona, que demostró que no está ni mucho menos hundido después de quedar fuera de la Champions. Si yo tuviera que apostar sobre quién ganará la Liga diría que los catalanes, primero porque tienen una suerte loca y segundo porque el Madrid lleva demasiada responsabilidad encima. Un punto era la Liga, pero el Madrid quiso tres. Fue un error. Rakitic, solo, se dio la vuelta y lanzó un zurdazo que no vio Navas y, cuando faltaban cinco minutos, un pase de Marcelo, precioso, lo remató James (que entró por Benzema) con la izquierda. Empate y el Madrid con 10, porque el árbitro canario había expulsado a Sergio Ramos por entrada a Messi. Una expulsión rigurosa, a mi modo de ver. Con amarilla iba sobrada. Una roja directa era un excesivo castigo. El Madrid pudo marcar antes, si Marco Asensio no se hubiera empeñado en darle un balón de gol a Cristiano cuando hubiera podido marcar él. Los galones. Pero, el Madrid entonces perdió el miedo –incomprensiblemente— y se lanzó al ataque, ignorando que ese punto podía ser la Liga y que estaba jugando con 10. Y una galopada de Sergi Roberto pasó de ser un recurso estéril y agónico a plantarse en el área, centrar, llegar el balón a Messi, que disparó con el portero madridista medio tapado. Y gol, pasado el descuento, en el último suspiro. Para la afición y para los jugadores del Madrid es un duro golpe, pero ahí está la injusticia del fútbol. Lo que siempre ha hecho el Real Madrid, ganar en el último suspiro, se le fue en contra. Ya escucho los voladores de fondo, mientras escribo. Fue un partido vibrante en el que ganó el que tuvo menos miedo y más jugadores sobre el campo. Ahora vendrán los análisis, que yo no escucharé. El fútbol no es para quienes somos forofos quienes redactamos las crónicas. Reconozco que no tengo la imparcialidad necesaria para intentar siquiera ser justo. Menos mal que no fui al “Bernabéu”. Me lo temía.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com