Francia vota por Europa y en contra del populismo

  • Macron obtiene entre el 62 y el 64% de los votos y Le Pen se prepara para el futuro, con el 36-38%

Francia vota por Europa en las grandes ciudades y deja el populismo de la extrema derecha de Marine Le Pen para los pueblos chicos, sobre todo del norte del país. Emmanuel Macron , 39 años, siempre de la mano de su esposa y ex profesora, 24 años mayor que él, Brigitte, ha colocado a su movimiento En Marcha en la política francesa y él se convierte en presidente de la nación. Macron va a dirigir la quinta potencia mundial y la segunda economía europea, que absorbe un gran porcentaje de las exportaciones españolas. Ha ganado Europa y ha perdido el populismo, esta vez de extrema derecha. Marine Le Pen es un calco de Pablo Iglesias porque ya se sabe que los extremos se tocan. Es inevitable. El candidato liberal europeísta, que fue ministro de Economía con Hollande durante dos años y trabajó en la Banca Rothschild, ha tenido que sortear la maledicencia de la extrema derecha, el pirateo informático ruso en favor supuestamente de su rival y hasta la calumnia: lo tacharon, durante la campaña, de homosexual. Marine le Pen, en su primer discurso, ha dicho a los suyos que ese 40% de los votos de los franceses (que se quedará en un 36-38%) convierte a su partido en la esperanza de futuro. Lo intentará demostrar en las elecciones municipales, primer peldaño para llegar al Elíseo. Macron tiene que crear un partido que, por ahora, es un proyecto. Pero el resultado demuestra la decadencia de la izquierda y la derecha como tales. Es decir, la decadencia de los partidos tradicionales de Francia. Poco más o menos como en España. Miren cómo está el PP y cómo está el PSOE y, mientras, Ciudadanos chupa rueda por la derecha –aunque con resultados desalentadores—y el Coletas por la izquierda, quizá llegando ya a su techo. Ahora el continente se divide entre europeístas y no europeístas, aunque no les quedará a todos otro remedio –miren lo que ocurrió en Grecia, con un populismo rendido— que ceder a las presiones de Europa, que se debe convertir, sin sospechas, en la gran diosa de la equidad, de la justicia solidaria y de la unidad real en el continente. Unidad política y económica. El populismo es un cáncer que hay que curar, pero es preciso curarlo convenciendo a los ciudadanos. Macron es el presidente más joven de Francia, tomará posesión dentro de una semana y muchos franceses todavía lo tienen como “un mal menor” frente a la aguerrida Le Pen, que le quitó a su padre, a la fuerza, el título de gran gurú de la extrema derecha. Está visto que los extremos todavía no han ganado en Europa, pero cuidado –como decía el ex eurodiputado Fernando Fernández recientemente, en este mismo periódico–, con el 40% de Le Pen, de cara al futuro. París, y toda Francia, es una fiesta y ganó el candidato de Europa. Pero mucho ojo, repito, con lo que puede venir.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com