El Atlético no pudo comerse el mundo y el Madrid estará en Cardiff

  • Extraordinario partido de Isco, Módric, Benzema y Kroos, entre otros

Parece como si el Real Madrid fuera imbatible en Champions. El gol que dio en bandeja Benzema tras 20 minutos llenos de entusiasmo y de efectividad del Atlético, partió de una jugada inverosímil del ariete francés, que cuando quiere tiene la elegancia de un espadachín y la movilidad de un zorro. Benzema trazó una jugada por la línea de fondo, él solo, llevándose a tres defensores del Atlético que le intentaban quitar el balón, algo que fue imposible. Entonces tiró el pase de la muerte, el balón le llegó a Kroos, que tiró, Oblak hizo una de las suyas, extraordinario, un paradón, el balón le llegó a Isco, que esperaba su gol, y el de Málaga la metió dentro con facilidad. Era el 2-1 porque el Atlético había metido dos goles anteriormente. Uno, de Saúl, sólo, de cabeza, a la salida de un córner; y el otro de Griezzman, de penalti dudoso, que Keylor casi para. Pero el gol de Isco valía un potosí, porque el Atlético tenía que meter tres más para eliminar al mejor equipo del mundo. Y no es fácil, sobre todo cuando el Madrid tiene un centro del campo con Casemiro, Módric y Kroos, y tiene también el balón, cedido gentilmente por sus adversarios; e Isco, que estaba en todas partes, hasta en la defensa cuando era menester, infiltrado como el espía que surgió del frío de la película de James Bond. El Madrid tiene en Isco su futuro Balón de Oro y, posiblemente, al mejor futbolista del mundo, una vez que Cristiano, por razones de la edad, deje de serlo. Vaya jugador extraordinario. Vaya mago con el balón. Vaya jugador de fútbol. Con 2-1 a favor, y necesitando tres goles para superar su trámite, el Atlético se vino abajo, tras marcar muy pronto sus dos goles. Hasta ahí, el guion le salió perfecto. A partir de ese momento, el Cholo cogió miedo, y más cuando Isco introdujo en la red atlética el balón rechazado por Oblak. Ya lo hemos contado. Ahí se acabó el Atlético, porque el Cholo, o los jugadores atléticos, se retrasaron. Estábamos a minutos del final de la primera parte. El árbitro turco, casero a más no poder, tenía que haber echado a Godín y a Gabi, que cuando se pone nervioso practica el anti fútbol. Da patadas, insulta, increpa. Este chico pierde los nervios con facilidad y es el capitán. Y el otro, el uruguayo Godín, es especialista en sacar los codos. Lo hace tan bien que casi no se nota. Ayer, ni el ruidoso público, ni los recogepelotas, fueron capaces de darle el triunfo al Atlético de Madrid, con el histriónico de su entrenador, en la banda, arengando a las masas en vez de arengar al equipo. Salieron del túnel, al principio del partido, como si ellos y el profe Ortega quisieran comerse el mundo. Pero en la Champions, el Madrid es el rey. A ver si es capaz de traspasar el muro de la Juventus en Cardiff, ya con Bale, aunque no sé si será mejor alinear al galés renqueante, o mantener a Isco, e incluso alinear a James, que está haciendo un fin de temporada redondo. Por cierto, cuanto antes traspasen a Danilo, mejor. Ayer Zidane lo  sacó al campo y lo mantuvo todo el partido porque, en ausencia de Carvajal, necesita un lateral ofensivo por la derecha. Pero yo prefiero a Nacho, en ausencia de Carvajal. Danilo me pone muy nervioso. Otros dueños del medio campo fueron Módric y Kroos. Qué manera de jugar, Dios mío. Y también Casemiro, que es un valladar inexpugnable, como decían los cronistas deportivos antiguos. En fin, 2-1, un global de 4-2 y el Madrid otra vez finalista de la Champions. Cada vez que llega a la final la gana, por lo que la Juve debe estar bastante acojonada. Digo yo.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com