El Madrid, como un cohete

  • Impresionante partido de Nacho, que marcó el gol del pícaro, otros dos de Cristiano y uno de Kroos, asistido por el propio Nacho (4-1)

Nacho, impresionante./Real Madrid

El fútbol no tiene mucha lógica, pero un poco, sí. Sin centro del campo no se le puede jugar al Sevilla, que es un equipo pegajoso e imprevisible, aunque ayer haya estado plagado de suplentes. Al final, las cosas quedaron en su sitio, pero el Madrid no puede jugar sin medios, porque James no lo es, Asensio tampoco y Kroos y Kovacic no eran suficientes para tapar los huecos y dejaban a los defensas solos. Cuando el Sevilla se dio cuenta de esto, marcó, por cierto en el único fallo de Keylor Navas, que ayer hizo un partidazo. Pero el “Bernabéu” se rindió ayer ante Nacho. El joven jugador de la cantera madridista, que puede ser central o lateral de ambos lados, que es internacional absoluto y que ha sido la gran sorpresa del año, marcó un gol de pícaro, que hay que ver. Le habían hecho una falta a Marco Asensio en la media luna. Nadie pedía barrera, vio Nacho la pelota, que estaba en el campo como olvidada, le dio una patada y la clavó en la red de Sergio Rico. A Undiano no le quedó otro remedio de dar el gol por válido, porque lo era. Con este árbitro, tantos años en la elite del fútbol español, no se puede jugar. Pita lo que ya no se pita, le saca una tarjeta injusta a un jugador que no ha hecho nada (Nacho, que si no prospera el recurso no podrá jugar contra el Celta) y saca más cartulinas al equipo que no da patadas y menos –o ninguna— al que comete más faltas. Danilo fue uno de sus perjudicados, sin hacer tampoco nada punible. Undiano está ya para el retiro. Con el gol de Nacho se calmaba el partido, que dominaba el Madrid, aunque no tuviera centro del campo. Pero luego marcó Cristiano. Tras tiros de Kroos y James, rechazados por la defensa y el portero del Sevilla, el balón le llega al crack madeirense, que lo mete dentro. Fácil. Pero el Madrid, cosa extraña, estaba haciendo un partido sin dominio del centro del campo y ya se estaba pidiendo en el “Bernabéu”, por lo menos, la entrada de Casimiro, que es un muro. Sólo hasta que Jovetic, que le marca siempre al Madrid, metió el balón en la portería de Keylor, con un balón relativamente fácil para el portero, que estaba adelantado, Zidane se decidió a hacer los cambios. Era, ya digo, el comienzo de la segunda mitad. No hizo dos, sino tres cambios. Sentó a James, que saludó, como un torero, desde el centro del campo, señal de que probablemente no estará en el Madrid el próximo año, y metió en el campo a Casemiro; retiró a Kóvacic, que no había tenido su tarde, y andaba medio errático, y puso a Módric; y sentó a Morata, que ayer no se enteró, no tuvo su tarde, y metió a Lucas Vázquez, que últimamente no le mete un gol ni al arco oris. Y el Madrid empezó a ser el Madrid, tras los quince minutos muy buenos de los del nervioso Sampaoli, en los que Keylor hizo tres paradas excelentes. Entonces el Real funcionó como un reloj de precisión, se adueñó del centro del campo, le quitó el balón a sus rivales y se echó hacia adelante.

Cristiano ya pasó la frontera de los 400 goles con el Real Madrid./Real Madrid

Una jugada iniciada por Cristiano, acabó con un centro de Kroos y un remate con la zurda del portugués, poniendo el balón en la escuadra de Sergio Rico. Un golazo en toda regla. El “Bernabéu”, consciente de la responsabilidad que tiene la afición en este tramo final de Liga, se vino abajo. Y los jugadores del Madrid celebraron el tanto como si hubieran ganado la Champions. Teóricamente, Sevilla, aunque mermado, es uno de los cinco mejores equipos de la Liga, quizá el cuarto. Aún quedaba otra alegría y nos la proporcionaron entre Nacho y Kroos. Entró el defensa por la izquierda, como una bala, tipo Marcelo, tiró un centro perfecto hacia el alemán, que  toca la pelota ligeramente, mordida, y el balón, llorando, entra en la portería de Rico. Era la goleada y el fin de fiesta. El Madrid se había quitado el teórico principal escollo para ganar la Liga, aunque le quedan dos: el Celta, un tanto abatido por no haber llegado a la final de la Europa Ligue, que intentará darle una alegría a su afición ganándole al Madrid; será el miércoles. Y el Málaga de Míchel, en cuyo estadio de La Rosaleda,  inevitablemente, se decidirá la Liga. Con el gol average particular a favor del Barcelona, el Real Madrid necesita cuatro puntos de los seis posibles. Empatando uno de los partidos que le quedan y ganando el otro será campeón. Con la racha que lleva, es más que probable que lo consiga, pero ahí sí que digo que el fútbol es una caja de sorpresas. Espero que Zidane no nos haga experimentos en “Balaídos” y que ponga a la tropa titular. Aunque él, más que nadie, conoce a la plantilla. Una gracia de Undiano privará a Nacho de jugar (a no ser que el Madrid recurra): le sacó una tarjeta injusta cuando Nacho no había hecho absolutamente nada para merecerla: fue el jugador del Sevilla el que lo empujó. Este árbitro es decididamente anti madridista: menos mal que se jubila ya, no sé si por viejo o por malo.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com