Alcohol, cocaína, volante: cóctel peligroso

Cada día me convenzo más de que este es un país “sui generis”, cosa que ya descubrió el ministro franquista gallego Manuel Fraga Iribarne cuando dice que pronunció aquella famosa frase de “Spain is diferent” (“España es diferente”), como eslogan promocional para atraer a turistas extranjeros en los interminables años de la dictadura.

Las calles de nuestras ciudades están llenas de basura. Cada vez hay más mendigos durmiendo al aire libre o refugiados en soportales, zaguanes, bancos de plazas y parques o al lado de escaparates de grandes almacenes,  escenas que no se ven en otros países del nuestro entorno.

La mayoría de la gente es sucia y está maleducada. Las cuentas y arcenes de nuestras carreteras están llenas de colillas de cigarrillos, de latas de refrescos y de pañuelos desechables; y no digamos nada en lugares apartados, donde abundan condones usados, jeringuillas dejadas por drogadictos y compresas íntimas femeninas, porque practicamos mucho eso de “usar y tirar”.

Viene esto último a cuento, porque cada vez que veo imágenes de un accidente de tráfico, observo con asombro que el personal de los servicios sanitarios de emergencia dejan tirados en la calzada, después de usarlos, los guantes profilácticos, los restos de envoltorios de instrumental médico, gasas, algodones, inyecciones y agujas y todo lo que ustedes puedan imaginar… No digo que sean los propios médicos y enfermeras los que tengan que recoger esos restos allí “olvidados”, pero sí que exista una coordinación necesaria para que, una vez atendidas las víctimas, se comunique a los correspondientes servicios de limpieza para que procedan a despejar de basura la vía.

Y ya que me he referido a accidentes de tráfico, empieza a ser realmente alarmante el número creciente de irresponsables que, cargados como erizos o drogados hasta las cejas, por consumo previo de grandes cantidades de alcohol y cocaína, por ejemplo, no tienen miedo a coger el coche y ponerse al volante. Suelen ser conductores jóvenes y varones, pero últimamente hemos tenido conocimiento de varios atropellos a ciclistas provocados por mujeres en estado de embriaguez, con consecuencias fatales.

Alcohol y cocaína o cualquier otra sustancia de este tipo y ponerse al volante para conducir un vehículo es ciertamente un cóctel muy peligroso, porque nos jugamos nuestra propia vida y, lo que es peor, la de otros seres humanos inocentes.

Se hace del todo necesario, ante esta plaga de conductores irresponsables, endurecer aún más las penas por la comisión de este tipo de delitos y sería conveniente que, según el balance de víctimas en un accidente de tráfico, no solo se condenase a penas de prisión. También sería conveniente la retirada definitiva del permiso de circulación a los causantes de estos siniestros.

Para prevenir estos lamentables hechos, si alguien quiere salir de juerga, emborracharse hasta las trancas y drogarse, ya que no se quieren a sí mismos, por lo menos respeten la vida de los demás y opten por desplazarse en transporte público, en guagua, en taxi, en el tranvía o en el cochecito de San Fernando, un ratito andando y otro ratito caminando. Y cuidado con las vomitonas, las caídas, las posibles pérdidas de conocimiento y las resacas posteriores.

Personas inocentes, ajenas totalmente a esos malos e irresponsables hábitos, no tenemos por qué pagar las consecuencias. Es justo y necesario.

pacopego@hotmail.com

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com