Día de Canarias

El Día de Canarias debe ser algo más que entregar cuatro premios y seis medallas –la verdad, este año no sé ni cuántos ni a quienes— e interpretar la orquesta un himno que no te hace vibrar, sino dormir, como el arrorró. Debería ser un punto de partida para una Canarias mejor y para el anuncio del bienestar de los ciudadanos. Fíjense qué cosas, el líder de uno de los partidos “nacionalistas”, Román Rodríguez, escenifica el disputado voto del señor Cayo que necesita Rajoy para aprobar los presupuestos, en Madrid. Firmando la reducción del precio de los billetes marítimos entre islas de los residentes, un logro que va a estar vendiendo hasta que se jubile y le quedan años. Los “otros” nacionalistas lo celebrarán aquí, con el medallero. A nosotros este año ni siquiera nos han invitado. ¿Y para qué? En mi caso, jamás he asistido a ese acto que para mí no representa nada. Como si convierten el día en laborable, porque en las islas lo que hace falta es trabajo, no ocio, ni celebrar tantas cosas sin dar golpe. Podría anunciar el presidente Clavijo hoy, o mañana, en vez de imponer tanta medalla, que se acabaron las listas de espera, que no hace falta que nos hagamos seguros privados porque la sanidad pública funcionará de maravilla, que no hay paro, que el Gobierno de Canarias refuerza las pensiones. Pero no se preocupen, nada de eso va a suceder. Mucha medalla, hasta un convite frugal, pero no otra cosa. Hace tiempo que los políticos canarios viven de lo que aparece en los medios de comunicación y ellos pueden vender. Y hace muchos años que favorecen sólo a quienes les interesa. Estas islas se han convertido en una mierda, por su culpa. Y, encima, lo celebran.- SÓCRATES.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com