El Madrid ganó la duodécima, sin despeinarse (1-4)

  • Cristiano, que marcó dos goles, firmó su quinto Balón de Oro

El Real Madrid sólo necesitó 45 minutos para demostrar en Cardiff, en la final de la Champions, que es el mejor equipo del mundo. Yo no voy a hacer la crónica del partido, porque ustedes habrán leído ya tropecientas. Es la ventaja de escribir en un digital que comenta la actualidad con más sosiego. El Real Madrid hizo una segunda parte antológica, una vez que constató que la Juve no era tan mal enemigo como lo pintaban. Es un equipo bueno, formado por retales, que se enfrentaba al mejor. Desde que marcó Cristiano, allá por el minuto 23, la Juve entendió que aquello se le ponía cuesta arriba. Pero empató Mandzukic, de media chilena, que parecía fácil para Navas, pero se envenenó el balón y entró. Y con el 1-1, vuelta a empezar y “santiaguina” de Zidane en el vestuario, que dio el resultado esperado. El Madrid, en el segundo tiempo, fue otro, dirigido por Isco y por un centro del campo maravilloso. Y con un Cristiano inconmensurable, que se echaba encima al equipo. Casemiro, desde la línea de los medios, hizo el segundo gol, después de unos rechazos de la defensa de la Juve. El balón tropezó en Khedira y entró en la meta de Buffon. Y a partir de ahí sólo existió un equipo sobre el campo, el Real Madrid, que en estos tiempos de Zidane se ha vuelto a convertir en el mejor. Esa media hora restante de la segunda parte, tras el gol de Casemiro, fue un espectáculo. Tanto que el Madrid controló en 70% del balón, no dejó jugar a la Juventus, le robaba todos los balones en el centro del campo, manejó a su antojo al equipo italiano y demostró que ese partido se había planificado hasta el más mínimo detalle. Yo me alegro por los catalanes enemigos del Real Madrid, que habrán sufrido un montón: iban con la Juve y hacen bien. A esto se le llama jugar a ganador. Luego vinieron los goles de Cristiano y de Marco Asensio, que había salido al campo a última hora, lo mismo que Bale y Morata. Zidane es muy listo: al tiempo que aguantaba atrás, por si acaso, sacaba delanteros para aprovechar que la Juve, que jugaba con 10 por expulsión de Cuadrado, que sólo estuvo unos minutos en el campo, estaba batida. Yo no recuerdo una segunda parte tan buena del Real Madrid desde que sigo sus partidos, desde que tenía siete años o así. Fue todo un espectáculo, con un resultado muy duro para los rivales, que sólo habían encajado tres goles en Champions y ayer fueron cuatro. El trío Módric, Kroos y Casemiro estuvo inconmensurable. No digo nada de la segunda parte de Isco. La defensa, fantástica: los cuatro, con Ramos y Carvajal con tarjetas tempraneras. Este Madrid cuando se pone a jugar, es imparable; cuando le pierde el respeto al rival es imbatible. Ayer sólo necesitó 45 minutos para saber que podía ganar a la Juve, que había eliminado al Barça con rotundidad, y al Mónaco, y que lo había ganado todo en Italia. Y en el fútbol hay jugadores determinantes. Uno de ellos es Cristiano Ronaldo, al que Sir Alex Ferguson, que fue quien lo llevó al United, le entregó el trofeo al mejor jugador del partido. Todo esto irá a su museo de Funchal, al que yo, estas Navidades, fui todos los días mientras permanecí en Madeira. Todos los días. Cada día compraba un nuevo recuerdo: el Balón de Oro, la Bota de Oro, el balón firmado por él, libretas, agendas. Una chica que trabaja en el museo, y el propio taxista que contraté en el viaje, que conoció a Cristiano de niño, me dijeron que Ronaldo podría vivir de su propio mercadeo, pero como un cardenal. El Madrid ganó ayer sin despeinarse su duodécima Copa de Europa. Y Cristiano su quinto Balón de Oro. Este equipo es un orgullo para España. Y allí estaban el rey emérito, que es un fan del equipo; Mariano Rajoy, que también lo es, Cristina Cifuentes, que no digamos, y Manuela Carmena, que acaba de aprobar el nuevo y precioso “Bernabéu”. Este fue el mejor equipo del siglo XX, reconocido por la FIFA, y va camino de convertirse en el mejor equipo del siglo XXI, aunque no lo veamos. En fin, exhibición, triunfo y sigue la leyenda.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com