Las barbas de tu vecino

En Francia se han celebrado legislativas y en España se ha clausurado el Congreso de los socialistas. Es difícil extrapolar los resultados a lo que ocurre en ambos países, pero, a pesar de que los territorios y las realidades políticas sean diferentes, deberemos entender que la pertenencia a un proyecto común llamado Europa y las tendencias electorales que se están definiendo en ese ámbito algo deben influir para que saquemos algunas consecuencias interesantes.

Lo que ha ocurrido en las elecciones francesas indica que las preferencias de los votantes no se corresponden con el blindaje que hacen los líderes políticos con el apoyo de las militancias de sus partidos. El señor Hamon, ganador de las primarias socialistas ha obtenido el fracaso más estrepitoso en la historia de su organización. Seguramente influenciado por la aparición del movimiento de los indignados, comandado por Mélenchon, que le ha obligado a arrimarse a posiciones más radicales, abandonando el centro político al movimiento En Marcha, de Enmanuel Macron. En España parece que ocurre lo mismo con Pedro Sánchez y su obsesión con perder el espacio de la izquierda que le disputa Pablo Iglesias.

Macron ha demostrado que la gran masa social se encuentra ubicada fuera del debate izquierdas-derechas que se resiste a dejar de ser el eje de la política en algunos países del sur de Europa. Por eso se ha presentado con una oferta que supera esa dicotomía tradicional y plantea una nueva forma de hacer política, donde pueden convivir soluciones liberales o socialistas en función de las medidas que hay que aplicar a según qué problemas. Esto no es ninguna novedad, pues ya en Puntos de reflexión. Manual del progresista, publicado en 2006 por George Lakoff (The Rockridge Institute), se establece la conveniencia de ofrecer remedios alternativos a prácticas que hasta el momento se han considerado exclusivamente como progresistas o conservadoras. Es a lo que llama la biconceptualidad de los electores que componen el centro sociológico.

Hay quien dice que las conclusiones del Congreso socialista de Pedro Sánchez y su nuevo equipo son puro tacticismo, pero son producto de una estrategia dirigida exclusivamente a satisfacer las promesas que se le han hecho a los militantes durante una campaña de primarias, y, sobre todo, a recuperar los votos perdidos en favor de Podemos en las últimas consultas electorales. Este es el mismo camino que ha llevado a sus correligionarios franceses al fracaso más absoluto. Ya sé que la militancia no va a reaccionar ante la advertencia de estos riesgos. El líder ha logrado la identificación absoluta con ella y esto hace que se sienta soberana, en un sistema casi asambleario, por el que se ha impuesto a la representación orgánica y deliberante que exige la democracia interna de las organizaciones políticas. La fiebre de sentirse de izquierdas de manera exclusiva les hace asegurar que El País, el periódico que siempre fue la guía de esa ideología, se haya convertido en un panfleto de la derecha.

La mayoría absoluta de Macron ha supuesto el hundimiento del Frente Nacional de Marine Le Pen y la debacle de los socialistas y de los indignados de Mélenchon. En España Pedro Sánchez sigue con el “No es No”, y Rajoy frotándose las manos.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com