El Tenerife perdió la guagua en la última parada

No pudo ser; el Tenerife perdió en Getafe por más de un gol de diferencia (3-1) y se ha quedado a la puertas de subir a Primera División, más por fallos propios que por méritos del rival, que ya iba ganado con dos tantos cuando no se había cumplido aún el primer cuarto de hora, en el partido final de la promoción de ascenso, disputado anoche en el Coliseo “Alfonso Pérez”.

El Tenerife salió muy indeciso al terreno de juego y sendos fallos defensivos se transformaron en dos mazazos casi mortales; y aunque el equipo isleño supo recomponerse y reducir distancias casi inmediatamente después, el Getafe le dio la puntilla poco antes del descanso con otro gol muy psicológico, que decantó la eliminatoria a favor del conjunto azulón.

Se sabía de antemano que el estadio madrileño se iba a convertir en una olla a presión en ebullición, y así fue. A ello colaboraron también los jugadores locales, que perdieron innecesariamente mucho tiempo tirándose al suelo, simulando estar lesionados, e insultando durante todo el encuentro a sus rivales, entre otras malas artimañas.

De cualquier forma, en fútbol no se debe recurrir nunca a las excusas y el Tenerife, para ser sinceros, perdió justamente esta final, por su mala disposición táctica en el terreno de juego, por lamentables fallos defensivos y por una línea media incapaz de enlazar con los hombres en punta, porque ni Aitor ni Vitolo estuvieron a la altura del partido de ida en el “Heliodoro”.

A todo ello hay que sumar también la buena actuación de Pacheco, que hizo doblete, y la reaparición de Mora, el organizador y distribuidor del juego del Geta, que contribuyó decisivamente con su participación a este ascenso del conjunto madrileño.
Ya digo que no hay que buscar excusas, pero sí es de resaltar la permisividad del árbitro con determinadas bruscas entradas de los locales (alguna de ella mereció la tarjeta roja directa de expulsión), un juez que también fue incapaz de cortar las continuas pérdidas de tiempo, que pudo compensar con ampliar la duración del descuento, pero no se atrevió a señalar más de cinco minutos de alargue. Que al final fueron casi siete.

El Tenerife ha perdido la guagua que le iba a llevar a Primera División en la última parada del trayecto, tras los cuarenta y seis encuentros disputados en esta temporada.

Sin duda, ha sido un jarro de agua fría para la plantilla y los miles de aficionados blanquiazules, pero no queda más remedio que resignarse. Ahora, período de vacaciones para recuperarse de esta frustración y a planificar la próxima campaña, con una renovada ilusión para volver a intentar dar el salto a Primera.

La U.D. Las Palmas sufrió el calvario de tres promociones consecutivas para besar la gloria futbolística, Pudo haber sido y no fue. El tiempo lo cura todo, como quien dice. ¡Vamos, Tenerife!

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Es una publicación de El Diario de Tenerife.com