El día que conocí a tu madre

Puerto de la Cruz / Félix A. Lam

Conocí a tu madre cuando yo era un pibe de 24 años que hacía de secretario del jurado del VII Festival Internacional de la Canción del Atlántico. Vaya festival. Por él pasaron, como atracciones, desde Julio Iglesias hasta Tony Dallara, aquel que cantaba “Margarita”. Se le fastidiaron las cuerdas vocales a Tony en un ensayo y el sabio galeno don Celestino Cobiella  remedió el lance en un pli/plas con una pócima casera (quizá “toques” de yodo) y pudo cantar en el “Parque de San Francisco” del Puerto de la Cruz (Tenerife). Con gran éxito.

El día que conocí a tu madre conocí también a Nino Bravo y a Amparo, su mujer; los traje en mi “Rover 2000” desde el aeropuerto de Los Rodeos al hotel “Las Vegas”. Estaban recién casados. Poco después, Nino fallecía en accidente de tráfico. Era un tipo estupendo y tenía una voz prodigiosa.

Por aquellos años, aquí, al festival, venían poetas y escritores, antiguos adulones del régimen, a cubrirlo que hoy se llama “evento”, que es una palabra horrible. Recuerdo a Juan Van Hallen y a Antonio D. Olano, dos de esos escritores de referencia. No eran malos, pero sí un poco babosos.

El día que conocí a tu madre yo era un joven periodista que se ponía el mundo por montera. Quién iba a decir que luego vendrían ustedes, María Eugenia y tú, Cristina, con el andar de los años.

El festival aquél dejó un grato recuerdo en la memoria de miles de personas y de sus organizadores sólo queda uno vivo: José Antonio Lubary. Fallecieron prematuramente José Luis Pérez Velázquez, alias “el Cabeza” –llamado así por razones obvias–; y Paco Álvarez Galván, un popular hombre de la radio y la televisión que monologaba “Esperando a Godot”, de Samuel Beckett. Y el alcalde portuense que inventó el festival, Felipe Machado del Hoyo también nos dejó hace poco tiempo.

El día que conocí a tu madre ganó el festival la canción “Help”, cantada por Tony Ronald, o a lo mejor fue en la edición anterior, ya no me acuerdo. Pero también ganaron, en otros certámenes anteriores, “El hombre del tiempo” (“Los Mismos”) y otras muchas canciones que dieron la vuelta al mundo llevando en ellas el nombre de Tenerife (ya saben que solamente Canarias conserva un clima primaveral y que Tenerife tiene seguro de sol).

Ya no están de moda los festivales y yo tampoco tengo edad para estar picoteando por los escenarios o haciendo de secretario en los jurados musicales.

La vida siguió y el festival dejó de celebrarse, por razones presupuestarias. Una pena. Tengo todos los discos de aquella manifestación musical, en todas sus ediciones. Se han celebrado réplicas del festival protagonizados por actores de mi pueblo. Y ni tu madre ni yo estamos para estos trotes, hay otras cosas que hacer.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com