La vomitiva pandilla de Podemos

Menos mal que el espejismo de Podemos languidece sin parar un momento. El día a día de sus indecentes actitudes y groseros errores allá donde se encuentran está convirtiéndose en algo verdaderamente vomitivo e insoportable.

Todas las personas nobles y de buen corazón han recordado estos días a Leopoldo López y a Miguel Ángel Blanco. No lo ha hecho la pandilla podemita con sus engaños y mezquindades. Ambos representan y son ya símbolos perennes de la libertad y la resistencia. Leopoldo López acaba de salir de la negra mazmorra en la que lo encerró el chavismo porque el pueblo venezolano lleva cien días en la calle exigiendo su libertad y la de todos los presos políticos. Nada ha tenido que ver Zapatero, que es la antítesis en todo de Leopoldo Lopez, con este cambio de celda, tan lejos aún de la libertad.

¿Es que acaso no dan ganas de vomitar  las declaraciones de Alberto Garzón sobre el preso político venezolano calificándolo de “golpista”, o escuchar al tal Monedero lamentarse de que Leopoldo López, un auténtico héroe de la libertad, haya salido de la mazmorra chavista? ¿Por qué nada dice Monedero del medio millón de euros que le dieron los verdugos chavistas para lanzar Podemos en España? Esta pandilla, con coche oficial, escaño y nómina, lo que hace es elogiar al etarra Otegui y a sus amigos asesinos, a la par que ensalzar y jalear a matones como Andrés Bódalo. Son, junto a Alfon, integrante activo de los “bukaneros”, los “héroes” a los que Podemos lleva por bandera. Qué asco. Hace unos días volvieron a vetar en el Congreso una declaración institucional a favor de Leopoldo López y por la libertad en Venezuela. Podemos no logra evitar su perversión de la democracia y su humillada servidumbre al régimen chavista.

Carmena, Iglesias, Monedero y Maduro: bajeza moral.

¿Y qué decir de Miguel Ángel Blanco, el joven concejal de Ermua, asesinado hace veinte años de un tiro en la nuca por la banda que Pablo Iglesias elogiaba en las herrikotabernas? Miguel Angel Blanco vive y seguirá viviendo mientras haya un español con dignidad y orgullo. La negativa de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, a colocar estos días en el Ayuntamiento una pancarta recordatoria de Miguel Ángel Blanco constituye una incalificable bajeza moral y un error histórico. Su argumento ha sido falaz. No se trata de distinguir a una víctima frente a otras. Se trata de recordar a alguien por quien toda España lloró y prendió la mecha de solidaridad que penetró en todas las ciudades españolas. Fue un crimen lleno de crueldad.

La alcaldesa de Madrid cuelga las pancartas que le vienen en gana y cuando le viene en gana. Colocó una de bienvenida a los refugiados, cuyas buenas intenciones no constan precisamente, y colgó también de la alta torre la bandera multicolor del orgullo homosexual. Ha convertido el torreón del Ayuntamiento en un tendedero donde Podemos pone a secar su ropa interior. ¡Qué feo, musitará la diosa Cibeles! Esta mujer, no hay que olvidarlo, y sigo refiriéndome a Carmena, cuando era juez de vigilancia penitenciaria procedió a llevar a efecto la concesión de múltiples permisos y extrañas excarcelaciones a etarras. Jamás ha dado muestras de simpatía por las víctimas de ETA. Y Pablo Iglesias, una vez más, cerca de Bildu y alejado de los demócratas en este asunto. Esta pandilla de Podemos defendió en un manifiesto el pasado mes de marzo que los agresores de Alsasua eran tan “víctimas” como los agredidos.

Afortunadamente, y como señalaba al comienzo, Podemos se despeña irremisiblemente. Las últimas encuestas determinan que la suya es una trayectoria declinante sin matices. El sondeo de este mismo mes le otorga alrededor de 65 escaños con pérdida de otro millón de votos que habría que sumar a los que ya se dejó en las elecciones generales del verano pasado. No hay viso alguno de remontada, ni tan siquiera de que la hemorragia pare. La gente no es tonta. Todos comienzan a darse cuenta de la gestión calamitosa donde gobiernan y sus planteamientos y posiciones imposibles.
La moción de censura de Pablo Iglesias pasará a la historia de los desafueros parlamentarios.

Me pregunto, ¿Alguien duda ya que esta pandilla, si gobernase alguna vez este país, intentaría implantar en España las fórmulas que aplica su amigo Maduro en Venezuela y a los discrepantes nos administrarían sin remilgo alguno la llamada “medicina bolivariana”?

Cada uno que responda lo que quiera. Y ya los dejo para no incomodarlos más en tiempo vacacional. Buenas tardes.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com