Vivimos en unas islas volcánicas afortunadas

A nadie se le oculta que los canarios vivimos en unos territorios insulares de origen volcánico más o menos recientes geológicamente hablando (unos catorce millones de años, en las tierras emergidas más orientales), que todavía están activos –lo que no debemos olvidar–, aunque en la actualidad vivamos un proceso de erupciones históricas poco peligrosas, muy localizadas y que, durante el siglo XX, solo se produjeron intermitentemente en las islas de Tenerife (en el Teide, 1909) y La Palma (San Juan, 1949 y Teneguía, 1971), en el fondo submarino entre las dos islas centrales (el llamado volcán de En medio) y el más reciente y primer episodio eruptivo del presente siglo (el de la costa de La Restinga, en El Hierro).

Vivimos, por estos antecedentes históricos, en una islas volcánicas muy afortunadas, en las que desde la conquista castellana, a lo largo del siglo XV, no se han producido episodios peligrosos para la vida humana, si exceptuamos las erupciones que tuvieron lugar en Timanfaya (Lanzarote) durante más de un lustro, entre 1730 y 1736, que obligaron a gran parte dela población conejera a desplazarse a vivir hasta Fuerteventura.

En aquellos años, las lavas sepultaron nada menos que a una decena de pueblos, como Mancha Blanca, Tao, Tinguatón, Tingafa, Las Jaretas, San Juan, Peña Plomos, Testeina, Rodeos y Santa Catalina. Y casi un siglo después, en 1824, surgieron los volcanes de Tinguatón, Tao y las Montañas del Fuego, en cuyo subsuelo, a solo trece metros de profundidad, aún se registran temperaturas cercanas a los 600º centígrados.

No hay que temer una posible nueva erupción en el Archipiélago, porque el volcanismo canario no es, en los últimos decenios, de carácter explosivo y, además, con los medios de detección con lo que se cuenta en la actualidad, con una red de vigilancia sísmica relacionada con el volcanismo, es casi imposible que se produzcan sucesos de este tipo en el que hubiera que lamentar víctimas humanas.
Sí hay que criticar, en cambio, el hecho de que en la escuelas y colegios canarios no se impartan conocimientos sobre volcanismo entre los estudiantes, cosa que sí se hace en otros territorios similares, como Japón o las Islas Hawaii, donde los escolares, por ejemplo, realizan periódicamente simulacros de erupciones y terremotos.

¿No les parece que estos nacionalistas de pacotilla que gobiernan este Archipiélago deberían plantearse esta asignatura pendiente? Ellos están más preocupados, por lo que veo, en asuntos más interesantes.

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Es una publicación de El Diario de Tenerife.com