Más de doce muertos y cientos de heridos en Venezuela, casi todos provocados por la policía y las milicias chavistas

  • Imágenes aterradores de lo que ha sucedido en las calles del país

Caracas (Especial para El Diario de Tenerife.com por Leo Casino Varona).- Escribo estas líneas cuando ni siquiera todo ha terminado. Los “colegios” chavistas siguen abiertos. Habrán votado, al final, no más de tres millones de venezolanos, pero ellos dirán que fueron siete millón es. Si no, al tiempo.

Ellos son Maduro y sus cinco generales venezolanos de confianza y sus cinco generales cubanos, también de confianza. Tampoco se han puesto de acuerdo en el número de asesinatos. Los chavistas dicen que hay seis muertos, el presidente de la Asamblea eleva la cifra a 12. Hay quien dice que 20, porque esas cifras citadas antes son de Caracas.

Al final de esta crónica hay tres videos, grabados desde ventanas. Juzguen ustedes. Nos resistimos ofrecer el de Maduro, conduciendo su camioneta blindada, con Cilia y los dos Rodríguez, Delsy y Jorge. Difundidas en las redes por el servicio de propaganda chavista, en manos de espcialistas cubanos.

No se ve en el video la escolta y fue a votar a un colegio de Catia. Eso sí, de rojo riguroso: hay que homenajear al difunto que lo puso ahí. Las escenas a las que nos referimos, y que ustedes podrán ver al final de mi crónica, son de extraordinaria violencia. Los comandos chavistas y la policía, en comandita, no respetan ni personas, ni bienes. Lo mismo apalean a una pobre mujer que a un supuesto manifestante solitario. Rompen los  vidrios de los coches y a un pobre hombre le disparan cuando está en el suelo, después de haber sido apaleado.

La situación del país es de extrema violencia y nadie sabe cómo va a terminar esto. En algunos estados se habla de “guerra civil”, se habla ya de conflicto armado abiertamente, mientras la comunidad internacional asiste, impávida, a lo que está pasando. Ocurrió lo mismo en los Balcanes: cuando la OTAN se decidió a impedir la masacre había tantos muertos que era imposible contarlos. Estamos ante la insolidaridad mundial. Maduro ha causado tanto horror, en compañía de los cubanos, de Diosdado –que ambiciona el poder absoluto—y de sus milicias armadas, los comandos chavistas, y de su policía asesina, que tarde o temprano tendrá que responder de crímenes de lesa humanidad. Él no es consciente de que lo van a sentar en un banquillo, más pronto que tarde, y que lo van a condenar a muchos años de prisión. Seguramente un tribunal internacional, como sucedió en la guerra de los Balcanes.

La imagen de Venezuela en el exterior es de enfrentamiento abierto e irreversible. Los consulados no reciben  fondos, en algunos ya no pueden atender a la avalancha de gente. Venezuela es un país en subasta, pero nadie puja por ella. El mundo contempla el horror y se queda tan tranquilo. Y España, preocupada por la mascarada catalana. Hay cientos de miles de hispano-venezolanos. No digamos de canario-venezolanos de segunda y tercera generación, incluso de primera, residiendo en aquel país. Todos están aterrados. Y quieren volver, pero en su tierra les espera la incertidumbre; en Venezuela, posiblemente la muerte. Tendrán que elegir. Ya lo dijo Bolívar una vez, haciéndonos una distinción: “Españoles y canarios, contad con la muerte”.

Los generales venezolanos viven en su riquísimo laberinto de prebendas. Sus familias se encuentran fuera del país y ellos atrincherados en Fuerte Tiuna y en otras fortalezas a lo largo y ancho del país. La justicia está cautiva. También las autoridades electorales. Sólo una fiscal, Luisa Ortega, dándose cuenta –ella cree que a tiempo— de todo el juego que le hizo a los chavistas –ella lo es— ha plantado cara a Maduro. Sabía lo que le esperaba y fue un pelín más lista que los demás. Maduro tiene dos destinos posibles: o la Rusia de Putin o la Cuba de Castro. Despegará de La Carlota, como Pérez Jiménez, con sacos de dólares. Diosdado y sus leales también. Si se van a Rusia tendrán que pactar con algún país de Europa para que les permita una escala técnica. Ningún avión del régimen podría volar directamente de Caracas a Moscú. A lo mejor Putin le presta un Antonov, para que quepa en sus enormes bodegas todo el expolio que han hecho del país.

¿Y qué harán las hijas de Chaves, y los yernos –uno de ellos, Arreaza, tiene un piso en la santacrucera calle del Pilar–? Venezuela está en guerra, señores. Miren  ustedes las imágenes que publicamos a continuación y digan si no tengo razón.

Lo de menos es el resultado electoral: nunca se sabrá cuántoshan votado: muy poquitos, funcionarios obligados y los comandos y sus familias. Ni siquiera toda la milicia, hay cientos de oficiales detenidos en cárceles militares. Lo demás será pura trampa.

20 periodistas extranjeros han sido expulsados del país para que no retraten el horror. Venezuela se encuentra incomunicada del mundo porque las principales compañías aéreas, incluida la española “Iberia”, han suspendido los vuelos a Maiquetía y a otros aeropuertos del país. Estados Unidos ha reforzado su embajada con  marines y algunos países de Latinoamérica comienzan a llamar a sus embajadores. ¿Qué hará España? Nada, porque a lo mejor están más preocupado su Gobierno por el tema catalán. Que el tema catalán y partidos como Podemos –y el PSOE de Sánchez, ojo– no nos lleven a lo de Venezuela, por Dios.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com