Intervengan, antes de que se produzcan miles de muertos

1.- Hace pocos días he estado en Split y en Duvroknic (Croacia). Allí compré libros de la guerra, en español. En el conflicto de los Balcanes, la comunidad internacional –OTAN incluida– actuó muy tarde, cuando ya se había producido la masacre. Es cierto que algunos de los personajes que cometieron crímenes de lesa humanidad han sido juzgados y condenados. Otros lograron huir. A Duvroknic, desde las colinas que limitan  la ciudad con Montenegro, le llegaron a lanzar mil y pico proyectiles, obuses, en un solo día. Quedan algunos aún sin explotar, ya desactivados, en los museos de la ciudad croata, que fue reconstruida casi por completo por la UNESCO, en una encomiable labor de restauración. Nunca sabremos cuántos muertos produjo la guerra de los Balcanes, que fue una guerra civil que terminó con la desmembración de la antigua Yugoslavia, tras la muerte de Tito, que supuso el final de la hegemonía serbia; una guerra de la que surgieron varias repúblicas que ahora viven en paz, aunque no se traguen. “Croatas y serbios sólo hablan de negocios; nada más”, me dice un taxista croata, junto a la casa de veraneo de Tito en Split. ¿Cuánto tardó la comunidad europea en detener una guerra ¡en los 90 del siglo pasado!, es decir, anteayer–, en pleno centro del mundo civilizado? Años. La OTAN actuó tarde, las fuerzas internacionales llegaron tarde, se produjeron tragedias derivadas de una guerra religiosa y política terrible. En Venezuela, a partir de hoy, puede ocurrir lo mismo. Y la comunidad internacional contempla, sin moverse, lo que está ocurriendo. Una intervención internacional en Venezuela, luego de un ultimátum a Maduro, va a tener que producirse, agotado el diálogo. En Venezuela mandan cinco generales venezolanos, que siguen a Diosdado Cabello por dinero –Maduro es un títere de Diosdado– y otros cinco cubanos, enviados por Castro y dirigidos, desde Cuba, aunque con frecuentes visitas a Caracas, por el general Valdez, uno de los fundadores de los servicios secretos castristas. La mascarada de ayer agrava la situación: nadie fue a votar, pero la policía bolivariana y los comandos chavistas asesinan a ciudadanos cuando estos están, inermes, en el suelo. Fíjense bien en las imágenes que se publican hoy aquí. Son terribles y están tomadas desde balcones y azoteas por venezolanos que ayer se quedaron en sus casas y subidas a la Internet. Imágenes terribles.

2.- El país está a la deriva pero los venezolanos sienten tanto cariño por él que no se van al extranjero; y están aterrorizados. Amigos míos, con alto poder adquisitivo, estaban ayer en Venezuela, unos en la calle y otros en sus casas. El país es tan rico, que a pesar del desabastecimiento brutal, o quizá por eso, todavía se pueden hacer negocios en él. El Gobierno y la milicia, entre cuyos miembros principales hay notables narcos, como el propio Diosdado Cabello, manejan fuertes sumas en cuentas bancarias, algunas de las cuales han sido intervenidas en los Estados Unidos, otras están en Suiza, en Panamá, en paraísos fiscales caribeños y varias en España. Estoy de acuerdo con Leo Casino cuando dice, aquí mismo, que Maduro saldrá de La Carlota, posiblemente rumbo a Cuba, cuando todo esté perdido. O quizá a Moscú. Si se va a Moscú tendrá que ser desde Maiquetía porque la pista de La Carlota sólo tiene 1.500 metros de largo, insuficiente para un Antonov en el que Maduro meta todo su expolio y su familia. Y hasta sus muebles. El presidente títere –de Diosdado y de los “gorras grandes” – se ha hecho construir una casa en las afueras de Moscú, en un selecto barrio residencial. Huirá como las ratas en cuanto vea amenazada su seguridad. Si treinta millones de venezolanos no están de acuerdo con él, ruego a Dios que no se presenten todos juntos en Fuerte Tiuna, que es donde el bruto se refugia con su familia. Sólo ahí se siente seguro. Ayer difundió una foto, yendo a votar en una furgona blindada, acompañado por Jorge y Delcy Rodríguez y por su mujer, Cilia Flores. Y, encima, votó con un carné falso. Primero, porque Maduro no nació en Venezuela, sino en Colombia, y por ello no puede ser presidente; y segundo, porque con el carné ese de Patria no puede votar nadie, sino con la cédula oficial.

3.- Yo no sé a quién le toca intervenir, si a los Estados Unidos, si a la OEA, si a la OTAN, si a quién. Ya Maduro ha despotricado del ex presidente español, Rodríguez Zapatero, que ha actuado de mediador entre él y la oposición, por no haberle consultado un comunicado hecho público ayer por el político español en el que pide nuevos intentos de acercamiento entre Gobierno y MUD. Maduro aumenta, con Zapatero, su nómina de enemigos. Probablemente le impedirá la entrada al ex presidente en Venezuela en los próximos días, si ZP no rectifica. Está loco el bruto venezolano, no sabe dónde tiene la mano derecha. Es un perfecto animal, encaramado en el poder por el designio caprichoso del mesiánico muerto, que fue el primero que puso todo de su parte para que Venezuela se convirtiera en un erial. ¿Pasará lo mismo que en los Balcanes? No lo sé, pero los muertos ya se cuentan por docenas. No confíen ustedes en las cifras oficiales, hay muchos más. Puede que eso que llaman “comunidad internacional” esté esperando a que se cuenten por miles para intervenir. A lo peor, ni por esas.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com