Un rato en los Lagos de Covadonga

La Santina, en su cueva de Covadonga./AIN.

Un rato en los Lagos de Covadonga. Una visita a la Santina. Una oración allí por los seres queridos que ya no están. Un recorrido breve por el templo, en el entorno de los Picos de Europa, recordando a don Pelayo y a sus valientes 300 hombres que acabaron con un ejército de más de 100.000 moros. Supongo que a pedradas y a flechazos y provocando derrumbamientos que sepultaron a sus rivales.
Una visita a la gruta, donde no se pueden hacer fotos, pero yo las hice. Y tocar con la mano aquella tierra del monte que vivió esos acontecimientos, en el setecientos y pico. Allí está enterrado don Pelayo, en una urna pequeñita. Y quién sabe si su coraza y su espada estén sepultados en el fondo de uno de los dos lagos de aguas cristalinas, donde nadan los patos y beben los asturcones, los caballos salvajes de Asturias.

Estatua de Don Pelayo, en Covadonga./AIN.

Antes, un breve paseo por Llanes, que tienen un puerto pequeñito y curioso, al que cierran, durante los temporales con una compuerta. Compro los periódicos y compro un billete de lotería que me ha encargado un amigo, no sé por qué en Llanes precisamente, pero yo cumplo el encargo. Llanes y el entorno tienen unas playas maravillosas, que fotografío.

Vista de uno de los lagos, en un paraje espectacular./AIN.

Me gusta esta tierra, llena de historia, el verde europeo español. Parece que estoy en Suiza: carreteras impecables, rutas secundarias impolutas, llenas de casas de indianos, algunas abandonadas, que se compran por poco dinero y se restauran por mucho dinero. Estos indianos, en los años del principio del siglo XX, invirtieron en palacetes en su tierra con el dinero de Cuba y de otros países americanos. Construyeron viviendas maravillosas en una de las cuales me alojo, en Ribadesella. Qué maravilla.
La carretera hacia los Lagos de Covadonga es peligrosa, porque en algunos tramos no dispone de quitamiedos. Peligrosa la subida, la bajada no. Y en Cangas de Onís, otra vez la visión del puente romano y la famosa cruz colgando de él, sobre el río Sella, cuyo descenso es todo un acontecimiento y cuya pesca del campanu –el primer salmón de la temporada–, otro.

Las playas de los alrededores de Llanes son de ensueño./AIN.

Llego al hotel agotado, tras siete horas de subirme y bajarme del coche, molido como un zurrón, pero aparentemente vivo. Veo las fotos que he tomado durante la ruta. Preciosas. Asturias tiene mucho sabor. Para ambientarme he puesto en el CD las canciones de Víctor Manuel, un asturiano de pro. Y un comunista de pro. Qué más da. La música no tiene ideologías.
Tiene mucha calidad Asturias. Parado frente a uno de los lagos, el Ercina, hago reflexión sobre mi vida, Cuántas cosas cambiaría. Cuántas cosas hubiera podido arreglar si las hubiera sabido antes. Ha sido una excursión productiva, al menos para la vista. Para la vista y para los recuerdos. Y eso.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com