Venezuela ha explotado

1.- Lo de Venezuela es una guerra civil abierta. No me explico cómo amigos míos siguen viviendo en aquel país, encerrados en sus casas, sin poder salir a la calle por miedo a la represión y a la muerte. Las imágenes que llegan de aquel país, tomadas por los móviles de los venezolanos desde sus ventanas, son realmente aterradoras. Hace un mes estuve en Croacia y pude ver de cerca el horror que dejó la guerra, aunque ellos, los croatas, están empeñados en olvidarlo. En Venezuela se puede repetir la masacre, no crean que dramatizo. Se ha creado una peligrosa dictadura, que está en manos de dos bestias: un ignorante llamado Nicolás Maduro y un sanguinario que responde al nombre de Diosdado Cabello. Junto a ellos diez generales chavistas y cubanos que son los que organizan las matanzas y los comandos bolivarianos, eufemismo que oculta a bandas de asesinos, extorsionadores y ladrones. La mascarada del domingo sonrojaría al tipo más laxo, pero ellos creen que la única forma que tienen de salvar sus cabezas es tirando hacia adelante. Y no paran. En Venezuela, salir a la calle es arriesgarse a morir, pero 30 millones de ciudadanos ya han salido a la calle. A Maduro escasamente le quedan tres millones de subsidiados, que no podrán manejar el país. Se los comerán los 30 millones.

El sanguinario Diosdado Cabello ha perdido la cabeza./Notitotal.

2.- Lo que realmente llama la atención es que después de lo que pasó en los Balcanes –una guerra en el centro de la Europa civilizada que nadie atajaba— el mundo no haya escarmentado y no haga nada de nada por cortar de raíz lo que ocurre en Venezuela. Hay muchas formas de derribar a un dictador. En los tiempos que corren, una dictadura es impresentable. Venezuela, un país que lideró las libertades en la América Latina, no merece este destino tan incierto y tan lleno de sangre. El apoyo flagrante de Cuba, de Nicaragua, de Bolivia y de otras naciones, con gobiernos afines con los populismos, no debería bastar para que Europa dé una tímida respuesta alo de Venezuela –es vergonzoso lo de la Unión Europea, como fue vergonzoso lo de la OTAN en los Balcanes–. ¿Qué quieren, que los venezolanos se maten unos a otros? Esto no puede ser. La intervención internacional, de cualquier forma, económica, política, incluso militar, tiene que llegar. Todo menos que siga muriendo gente en el querido país.

3.- Lo del domingo fue la constatación de la vergüenza. Votaron pocos vivos y muchos muertos. Las trampas se sucedieron por millones, no había observadores internacionales, los periodistas extranjeros fueron expulsados. Venezuela es un territorio sin ley en donde la vida vale cada día menos. Y a esto no hay derecho. Venezuela, en suma, ha explotado.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com