Juan Padrón dice que “hay muchas clases de torturas” y que él las ha sufrido

  • ¿Hacía falta tanta parafernalia policial y un avión especial para que luego un juez imponga fianzas de 300.000 euros?

Juan Padrón Morales salió ayer de la cárcel de Soto del Real. Ha sido el último de los cuatro detenidos por el juez Pedraz en el asunto de la Federación Española de Fútbol en abandonar la cárcel. Y lo que no ha dicho en diez años lo dijo ayer, en la puerta de la prisión, a los periodistas presentes.

Ha dicho que en este país existe la tortura y que hay muchas formas de practicarla. Dijo que desde que la Guardia Civil lo sacó violentamente de su casa hasta que ingresó en Soto del Real se había sentido torturado por el trato que le dispensaron.

Yo pregunto, y me pregunto, si no sería más normal, en el caso de personas que no se fugarían jamás, ni eludirían la acción de la justicia, citarlos en la Audiencia Nacional y, una vez en su presencia, el juez tomara las decisiones que estimara. ¿Hace falta un avión especial para trasladar a Madrid a Juan Padrón y a Ramón Hernández, secretario de la Federación Tinerfeña, no sé cuántos agentes y una parafernalia impropia.

En el caso de Villar, ¿quién avisó a la prensa para que filmaran y retrataran su detención y la de su hijo Gorka, rodeados de guardias civiles? ¿Y si luego resultan inocentes? ¿Es que los investigados de renombre siguen sin tener en este país presunción de inocencia y resguardo de su intimidad personal?

Por otra parte, si los delitos son tan graves y las cantidades presuntamente fraudulentas tan grandes, ¿por qué el juez impone fianzas carcelarias tan pequeñas? No se entiende bien esto. Y me da que el caso se desinfla por horas. Pedraz es un magistrado muy competente; seguro que tomará las decisiones más justas.

Por otra parte, honra a Javier Clemente que haya abonado la fianza de Juan Padrón. El ex seleccionador confía ciegamente –como confío yo— en la inocencia de este hombre. Yo a Villar y a su hijo no los conozco. Pero a Juan Padrón, sí. Y me consta la hombría de bien, la sensatez, la inteligencia y la honestidad de este hombre. Me extrañaría mucho que estuviera metido en algo sucio. Y alabo la actitud de Clemente, otra persona decente y amigo de sus amigos.

Por otra parte, Padrón ha acusado a Miguel Cardenal, miembro del PP, ex presidente del Consejo Superior de Deportes, como el autor de toda esta trama. Miguel Cardenal es catedrático de derecho del Trabajo y ocupó el cargo hasta 2016, año en el que dimitió. Juan Padrón ha sido contundente en sus declaraciones. Ha llamado a Cardenal “desequilibrado mental” y lo hace responsable directo de su ingreso en prisión. También ha dicho que pone la mano en el fuego por Ángel Villar en temas de la Federación Española. Es notorio que Cardenal se convirtió en el enemigo de ambos, porque quería maniobrar en la Federación Española de Fútbol. Padrón lo señala claramente.

A ver, entonces, qué documentación se ha entregado al juez Pedraz y qué datos maneja la Guardia Civil. Padrón mantiene, con vehemencia, su inocencia y la de Villar. Ha hablado de su gestión en la Federación (es, sin duda, el responsable del “milagro económico” del organismo federativo). Su relación con jugadores, seleccionadores y personal de la Federación es impecable. ¿Qué está pasando aquí?

Ya lo veremos, pero, en principio, me parece que ha habido demasiados fuegos artificiales, con consecuencias dolorosas para varias personas. Juan Padrón ha dicho, incluso, que a la vista de lo injusto y desproporcionado de su detención pensó, incluso, en el suicidio. Son palabras muy duras, muy sentidas. Yo confío plenamente en su inocencia.

A lo mejor lo que parece urgente es cambiar los procedimientos de detención de las personas en España. La parafernalia es mala porque crea una sensación de corrupción generalizada, que no es cierta. Menos cámaras y menos culpables preventivos.

Esto no puede ser Venezuela. Además, las personas merecen ser mejor tratadas por las fuerzas policiales y, en principio, merecen también la protección de los propios jueces. Son inocentes, mientras no se demuestre lo contrario. Pero en este país de extremos, son culpables, mientras no se demuestre lo contrario.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com