Sanidad: Una solución que empeora las cosas

Como en este Archipiélago tenemos hombres y mujeres tan brillantes en el Gobierno de Canarias, uno de sus miembros, el consejero de Sanidad (que proviene del sector privado) bendijo hace meses una aparente solución provisional a un problema de masificación en un hospital tinerfeño; y se acordó suprimir las consultas externas de una especialidad médica en ese centro de referencia y desviar a miles de pacientes de atención primaria a una compañía privada, mediante un convenio de concertación entre la Administración autonómica y esa empresa, que no es otra que la Clínica San Juan de Dios (SJD).

Se puso en marcha ese acuerdo, que afecta a la especialidad de Cardiología, y parece que todo marchaba muy bien, hasta que el jefe del Servicio agarró una calentura y se mandó a mudar sin dejar el más mínimo rastro. Entonces llegó la desorganización de padre y señor mío y la Clínica sólo atiende los casos urgentes o preferentes de los pacientes que son remitidos por los médicos de familia de una amplia zona de la capital tinerfeña, que engloba a parte de La Cuesta, todo el distrito de Ofra (dos ambulatorios) y a los enfermos pertenecientes al centro de salud de la populosa barriada de Los Gladiolos.

Cuando escribo estas líneas no sé si el problema que tiene colapsadas las consultas de Cardiología de SJD están en vías de resolverse o si aún persiste. Sé de un paciente, familiar mío, que pidió cita para el especialista y la lista de espera estaba cerrada “temporalmente”. Pasaron varias semanas y, harto de la increíble situación, volvió a su centro de salud y le pidió a su médico de cabecera que le diera un volante preferente. Esto fue a finales y entonces le dieron cita para principios de septiembre.

No sé quién o quiénes tienen la culpa de este disparate asistencial de la Sanidad pública (en este caso concertada con la privada), pero el problema se eterniza y la lista de espera no admite a más pacientes con enfermedades cardiacas que quieren ser atendidos en SJD.

Los responsables de la Consejería correspondiente del Gobierno de Canarias y del Servicio Canario de Salud parecen que pasan ampliamente de este anormal asunto y no han tomado ninguna clase de medidas correctoras. Y la gerencia de la Clínica ya citada demuestra tener una enorme desvergüenza, cuando se trata de un problema que afecta directamente a la salud de miles de ciudadanos.

Mientras tanto, el consejero de Sanidad anda presumiendo en los medios informativos de las islas de que las listas de espera en el Archipiélago han bajado un poquitín en el último año. ¡Váyanse a freír espárragos!
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Es una publicación de El Diario de Tenerife.com