Barcelona, qué vergüenza

No llegó la manifestación contra el terrorismo a 300.000 personas, digan lo que digan. La gente tiene miedo, a pesar del eslogan. Y huyen de las multitudes. Los políticos de Barcelona, los independentistas, convirtieron la manifestación en un acto político. No respetan nada, han perdido hace mucho tiempo el pudor. Lean el artículo de Eligio Hernández que se publica hoy en la sección Firmas invitadas. No hace otra cosa que pasar revista a la historia, pero con una gran clarividencia. El Gobierno de Rajoy tiene que pasar de la inacción a la acción, porque ya está bien. Los independentistas catalanes han caído en el ridículo, pero ellos creen que no. Todo lo que hacen son acciones descoordinadas para asustar a Rajoy. ¿Lo conseguirán? No lo creo. No lo quiero creer. Felipe VI tuvo ayer un acto de valentía asistiendo a la manifestación. Los que lo insultaron deberían ser juzgados y condenados por su delito. Yo estoy seguro de que Puigdemont, Forcadell y Junqueras van a terminar en la mazmorra, cuando les caiga encima todo el peso de la ley. Y otra pregunta: ¿por qué si Ignacio González, ex presidente de Madrid, está en la cárcel por presunto chorizo, la familia Pujol sigue en casa? La ley se ha hecho para todos. La presencia de banderas estrelladas en la manifestación fue de muy mal gusto. Puigdemont es un analfabeto funcional, a las órdenes del jovencito Frankenstein (Junqueras); Puigdemont, que no fue capaz ni siquiera de acabar una carrera, es un pobre hombre que no se ha visto en otra. Pero les puede salir la cosa bastante mal si Rajoy se decide, de una puñetera vez, a cumplir la ley.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com