La extraña nube sobre Santa Cruz

  • El miércoles, los vecinos pudieron fotografiar un extraño fenómeno esperemos que natural

La extraña nube, o lo que sea, que se posó sobre Santa Cruz el miércoles.

El pasado miércoles –todo el mundo la vio— una extraña nube multicolor se posó sobre Santa Cruz y fue vista y fotografiada por cientos de personas. Hasta el punto de que la foto desbordó las redes sociales y la gente comenzó a hablar ya, como es habitual, de “un plantillo volante”.

Otros fueron más lejos y la interpretaron como la cola de un ciclón tropical, otro “Delta”. Y, finalmente, hubo algunos que creyeron que era un misil lanzado por el único coreano gordo, Kim Jong-un, o por la señora madre que parió al amado líder.

La verdad es que la nubecita se las traía en lata y parecía, tal cual, un ovni, aunque los ovnis hayan pasado un tanto de moda a pesar de los reportajes de la televisión que hablan inequívocamente de su existencia y de su presencia. Y de los archivos más o menos secretos que dan fe de su existencia.

En todo caso, el fenómeno, atmosférico o de otro tipo, dejó a miles de personas mirando al cielo de Santa Cruz, aunque aquí espiar, lo que se dice espiar, no hay nada que espiar, si se excluye el absurdo derribo del edificio de Perrault para fabricar, sobre sus escombros, otro igual. Nada, nada, coherencia judicial que le dicen.

Los presuntos extraterrestres se estarían haciendo cruces y posiblemente querían contactar con Bermúdez, ahora que tiene barba como Papa Noel. Me da que Bermúdez se va a llevar pronto una sorpresita, aunque no voy a decir cuál, naturalmente. Ni por qué letrita empieza.

Kim Jong-un, el único chino gordo que yo conozco. Y eso que es diabético el cabrón./Youtube.

La nube, o lo que fuera,  desapareció al atardecer sin dejar rastro de Kim Jong-un y de sus misiles transcontinentales. Y de la madre que parió al puto chino.

En los setenta, yo gané algún dinerillo vendiendo a una agencia nacional unas fotos que le compré por quince mil pesetas a un fotógrafo de bodas y bautizos del sur de Tenerife  y las vendí a una revista nacional por 100.000, a través de la sección de Reportajes de Europa Press, que entonces llevaban una chica llamada Bárbara y un compañero llamado Paco Bartolomé. No sé qué habrá sido de ellos, estarán ya jubilados. Luego se supo que el resplandor no era un ovni, sino un misil “Polaris” disparado, no se sabe si por error, en los mares canarios por un submarino nuclear francés. Si coge a un avión de pasajeros lo destroza, como le pasó al avión de “Air Malaysia” cuando volaba sobre Ucrania hace un año o así.

Qué tiempos, no me digan que vuelven los ovnis y que yo podría ganar algún que otro dinerillo, esencial para un jubileta, fotografiándolos con mis viejas máquinas. Aquí tienen la foto, para que vean que no miento.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com