En memoria de Francisco Codesido

El periódico Heraldo de Orotava, disponible para su consulta en el amplio fondo hemerográfico de la Universidad de La Laguna, publicaría el 17 de diciembre de 1922 un emotivo artículo anunciando, con profundo dolor, la pérdida del joven Francisco Codesido y Hernández cuando se encontraba en la flor de la vida, con numerosas ideas y proyectos que nunca podría llegar a cumplir.

Era colaborador del mencionado rotativo y estudiante de Derecho. Su existencia transcurrió bajo el estudio y el conocimiento, con múltiples inquietudes que se llegarían a materializar en resultados de notable interés. Además, combinaría su formación con un carácter simpático y afable que le llevaría a ser muy querido y apreciado en el Valle.

De sus lecturas e intereses surgieron diversos artículos para Heraldo de Orotava. A raíz de esas publicaciones recibiría el rotativo orotavense numerosos mensajes de personas agradecidas por leer al joven, logrando obtener numerosos seguidores a partir de sus colaboraciones.

En La Orotava se editaba el periódico del joven periodista Codesido Hernández./Diario de Avisos

De su implicación con tal medio escrito bastaría mencionar que sus observaciones significaban tanto que “resplandecía en sus juicios, siempre desprovistos de apasionamientos, la alteza de miras, un elevado y recto concepto de la vida, que unido a sus peculiares sinceridad y franqueza le hacían más atrayente en medio de su jovialidad de plena juventud”.

Adoraba el Valle de La Orotava y consideraba que sobre tal espacio se podrían generar medidas que permitieran un impulso a sus habitantes.

Su entierro sería una manifestación pública de profunda tristeza por parte del pueblo orotavense, que acudió con sumo respeto a rendirle un último adiós. Miembros de la corporación y numeroso público joven acompañaron el ataúd recubierto por coronas de flores naturales del Valle. Unas flores que representarían una última muestra de afecto y cariño a un ser que amó profundamente el Valle de La Orotava y cuya trayectoria, reconocida y apreciada por todos, encontraría un trágica final.

Noventa y cinco años después de su muerte, con la lectura de un artículo en Heraldo de Orotava, recordamos y rendimos un humilde homenaje a un ser que luchó durante su efímera vida por el progreso del pueblo que le vio nacer.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com