La razón de la fuerza o la fuerza de la razón

Fuerza y razón, o razón y fuerza, están condenados a ser dos conceptos complementarios, pero en la realidad tienen un significado de diferente legitimación en función de la dependencia que tengan el uno del otro. No es lo mismo utilizar la fuerza para hacer respetar la razón, que la razón nazca y provenga de la utilización de esa fuerza. En el primer caso, la fuerza actúa como un medio auxiliar del derecho, y en el segundo, es el método empleado para la creación de un nuevo derecho que, a veces, no tiene nada de razonable. En resumen: no es lo mismo defender la ley usando la fuerza que imponer una ley por la fuerza. En el caso catalán han ocurrida las dos cosas en secuencias distintas. Las leyes dictadas por el Parlament provienen de una utilización abusiva de sus prerrogativas reglamentarias y, por tanto, emanan de un forzamiento de la razón. Las posteriores actuaciones de los tribunales (anulación por parte del Constitucional y prohibición de su aplicación por el TSJ de Cataluña) dimanan de la actuación razonable de los jueces y han requerido de la utilización de la fuerza para su cumplimiento. Al final del proceso tanto los medios de comunicación interesados como el órgano que lo propone han considerado que la única acción violenta es la interpretada por los que defienden la legalidad frente a quienes la vulneran de forma flagrante. Aquí siempre gana el equipo que juega en casa, aunque sea a puerta cerrada.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com