Dimisión y elecciones

Las multitudinarias manifestaciones de este fin de semana en Madrid, Barcelona y otras ciudades españolas, en contra de cualquier intento secesionista son una muestra clara de que el pueblo quiere un país unido, que viva en libertad y en democracia, desterrando cualquier imposición ideológica, por muy respetable que sea.

Puigdemont y su pandilla de secuaces corruptos han quedado arrinconados por la mayoría del pueblo catalán y español y ya no les queda otra salida que irse, dejarnos en paz, y defender sus ideas sin imponer nada a nadie.

El presidente del Gobierno Autonómico de Cataluña debería este martes –porque no creo que se atreva a declarar la independencia de esa región de forma unilateral– anunciar su dimisión como jefe del Ejecutivo regional en su anunciada comparecencia ante el Parlamento y proceder a continuación a convocar nuevas elecciones en aquella comunidad, ante el manifiesto fracaso de su gestión política.

Puigdemont: vete ya, por tu propio bien./Generalitat de Catalunya

Por una vez, muchos ciudadanos apelamos a la ignota responsabilidad pública de este dirigente gerundense, que fue puesto en el sillón presidencial por Artur Mas, uno de los principales ideólogos del independentismo, junto al impresentable Oriol Junqueras, que si siguen empeñados en la secesión acabarán entre rejas.

No les queda más remedio a todos estos nacionalistas radicales que recoger velas y atracar en un puerto seguro, arrepentirse (si quieren) de todo el año que han hecho a Cataluña, su propia tierra, a España y a Europa, y rezar para que no caiga sobre ellos la espada de la Justicia.

Así, y solo así, podremos vivir otro largo período de tranquilidad y paz, superar esta tormenta tropical, cada uno en su casa, respetando a los demás. El pueblo es soberano, y ya se ha pronunciado, denunciando todas estas insensateces. Háganles caso a toda esta gente.
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Es una publicación de El Diario de Tenerife.com