Consejo de Ministros, intervención y cárcel

1.- Mariano Rajoy ha convocado para mañana miércoles, a las nueve de la mañana, un Consejo de Ministros extraordinario, tras los movimientos de Puigdemont y de su banda que todos conocen. Lo ha anunciado esta noche Soraya Sáenz de Santamaría, que salió para no decir nada, sólo esto. Yo espero, como espera medio país, que el Gobierno y los partidos que acatan la Constitución no se dejen embaucar más por este imbécil de Puigdemont, esclavo de los anarquistas, que pone a Cataluña a los pies de los caballos, a España también y que puede provocar un efecto dominó en la Unión Europea. Por eso yo espero que el Consejo de Ministros de mañana sea para intervenir la autonomía, suspender de sus funciones a Puigdemont y a su banda e intentar meterlos en la mazmorra (naturalmente guardando los pasos legales) por sediciosos y por rebeldes, probablemente. Porque si el Gobierno, con su inacción, legaliza de facto los golpes de Estado, mañana tendremos a otro Tejero y al día siguiente a otro Puigdemont, que vienen a ser lo mismo. Este tío  es un irresponsable, un golpista, un sedicioso y un rebelde y tiene que ser imputado, juzgado y condenado a los años de cárcel que dictan las leyes. Porque, si no, viviríamos en un país sin ley y sí seríamos la vergüenza del mundo entero.

2.- Ahora bien, ¿para qué salió Soraya anoche en la tele? ¿Para dar solemnidad al Consejo de Ministros extraordinario de hoy, para anunciar subrepticiamente la intervención de la autonomía catalana, para dar tranquilidad y decir que “el Gobierno está en eso”? No vale la pena, porque Cataluña, para que no se le vaya de las manos al Estado, necesita ya mano dura, no contra los catalanes sino contra los políticos sediciosos que han conducido a esta región española al abismo. No habrá ni un turista, no habrá ni una sola empresa que se quede en Cataluña, el país sufrirá un deterioro irreversible y más pronto que tarde, la autonomía quedará sumida en el caos.

3.- No hay otra solución, señores. Consejo de Ministros, un gran acuerdo con la oposición constitucionalista, intervención de la autonomía y puesta a disposición judicial de Puigdemont y su banda, incluidos el tal Junqueras, la tal Forcadell, el tal Romeva y toda la basca infame que ha puesto a su propia comunidad a los pies de los caballos. Lo demás sería sólo fuegos artificiales. El rey lo dijo: no se puede desafiar al Estado de derecho, ni a la ley. De nada valen los aplausos que el Ejército y las fuerzas de seguridad van a recibir el 12 de octubre en Madrid, cuando desfilen en el día de la Hispanidad y de las Fuerzas Armadas. De nada valen si el Gobierno no los apoya y los manda a intervenir, en el cumplimiento estricto de la ley y de la ley de leyes, que es la Constitución.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com