Potaje catalán

Puigdemont, ayer, en su confusión./rtve

  • Puigdemont proclama la independencia, la retira, y luego hacen teatro con un documento que no sirve para nada

Puigdemont consumó ayer el potaje catalán. Cataluña fue declarada independiente, pero la independencia duró quince segundos, porque el propio Puigdemont la suspendió en ese lapsus. Luego firmaron un documento proclamándola otra vez, pero fuera del pleno. Y estaba previsto suspenderla otra vez, fuera del pleno también. Han conseguido una cosa: que yo no vuelva a escribir de política y que me plantee muy seriamente mi huida de la profesión, aunque sea como la estoy ejerciendo ahora, que es como amateur, ad amorem. En este momento, los catalanes sólo saben una cosa: que las empresas huyen como almas que se lleva el diablo, que Cataluña será una región de España empobrecida en el futuro, que probablemente mañana o pasado habrá gente en la cárcel, pero por idiotas; y sabemos que si a alguien se le ocurre bañar a Ana Gabriel, que no lo haga, porque la matan. Falta de agua hay por un tubo en la CUP; esos anoraks tienen más bichos que los muebles del Parlamento de Cataluña, que sufren de carcoma independentista. Y es que esto no hay quien lo aguante. Es tal la confusión que Puigdemont suspendió una independencia que no había declarado; se ha acojonado ante la presión anarquista de la CUP y luego han firmado un documento para contentar a los anarquista de anoraks (los que apoyaron a Companys eran de chaqueta y corbata). Han hecho el ridículo, han sido abandonados por el dinero, el Gobierno va a intervenir la autonomía y a la hora en que escribo no ha salido todavía Rajoy, pero, ¿a qué espera? Lo de Cataluña es un potaje, una teoría de la confusión y la guinda la pone un documento sin valor alguno, que no ha sido votado, un documento unilateral, estúpido y ridículo, que no se han atrevido a proponer en el pleno, en el que el tal Puigdemont recibió una felpa terrible de los partidos que respetan la Constitución. Ahora entra Cataluña en un limbo, pero sólo para ellos, para los secesionistas, porque para el Estado está muy claro. Cataluña es una autonomía, sujeta a ser intervenida, pero instalada en una gran mentira, en una mentira que ni siquiera será histórica porque no tiene entidad para serlo. Ya digo que a la hora en que escribo no hay respuesta oficial del Gobierno Espero que la haya y la ofreceremos en cualquiera de nuestras secciones. Esto de Cataluña es un cachondeo, que ha tenido su culminación hoy en este potaje parlamentario que no tiene sazón. Puigdemont habla para Venezuela, por lo que parece. En Europa no tiene audiencia. En Cataluña manda hoy la CUP, que son unos anarquistas zarrapastrosos. ¿Hasta ahí llega el snobismo de la antigua CiU, de la burguesía catalana? ¿Hasta ahí llega el poderío del 3%, de la mamanza, de la mamandurria más asquerosa? Ustedes me dirán.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com