Un Puigdemont estúpido y cobarde

En este sainete tragicómico de las pretensiones secesionistas del Gobierno Autónomo de Cataluña, su presidente, Carlos Puigdemont, se ha mostrado como un político de escasa talla, al borde de la estupidez más inconsecuente, en una intervención en la que ha anunciado la suspensión temporal de la declaración de independencia, cuando ciertamente esa declaración no se ha producido oficialmente.

La cobardía demostrada por este periodista gerundense metido a político roza lo patético, tremendamente inútil y lo más humillante posible, tanto para los catalanes que quieren seguir siendo españoles y europeos, como para los supuestos dos millones de votantes que estaban a favor de la secesión y que depositaron las papeletas en el reciente e irregular (por ilegal) referéndum popular.

Puigdemont ha escondido la cabeza, cual avestruz, y apela ahora a una negociación con el Estado, porque sus tesis han caído en desgracia, y él sabía que si este martes declaraba “oficialmente” la independencia de Cataluña, no le iba a quedar más remedio que pasar una larga emporada entre rejas.

Este “quiero pero no puedo” del presidente catalán ha cado muy mal en las filas de la CUP que, momentos después de terminar su intervención, ha sido calificado de “traidor” a los ideales de los independentistas más radicales, que confían en que el presidente declarase la independencia en este pleno parlamentario del martes.

Inés Arrimadas y Miquel Iceta.

Me gustaron mucho las intervenciones de Inés Arrimadas y de Miquel Iceta, los portavoces de Ciudadanos y del PSC-PSOE, respectivamente, que les dieron una soberana paliza a Carlos Puigdemont, mucho más crítica y con verdades como puños la diputada naranja y muy legalista y jurídica la oratoria del primer secretario socialista catalán. Ambos basaron sus réplicas en el sentido común y los dos se mostraron partidarios de una salida pacífica y dialogada a este proceso secesionista.

Es aconsejable, como ya he escrito recientemente en varias ocasiones, que el presidente de esta comunidad autónoma dimita lo antes posible y se proceda a una convocatoria electoral en Cataluña. Veremos qué sucede.

Lo único que ha quedado claro hasta ahora es que Puigdemont suspendió una anunciada declaración de independencia, cuando esta nunca ha sido hecha pública. Surrealismo profundo y un sinsentido absoluto.
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Es una publicación de El Diario de Tenerife.com