La Orotava, a mediados del siglo XX

En una nota publicada por el periódico El Día, con fecha del 21 de enero de 1949, se enumerarían una serie de cuestiones relacionadas con el municipio de La Orotava.

Su autor, J.E. Menesjo, señalaría las características de la Villa en atención a una serie de iniciativas al respecto.

Con optimismo ante el nuevo año y corporación, llegaría a establecer los beneficios de un lugar que, entre otras novedades, dispondría de uno de los mejores pavimentos de Tenerife. También anotaría J. E. Menesjo las características de los jardines y su cuidado, resaltando que “hay un celo enorme en su conservación, lo que nos da en el exterior justa fama”.

Por otra parte, establecería como síntoma de cambios en el ámbito municipal la construcción de nuevas viviendas, hecho que se sumaría a otras transformaciones en el ámbito educativo, tal y como llegaría a suceder con la llegada de la orden salesiana a la Villa.

Sin embargo, a pesar de destacar una serie de elementos que, en su opinión, convierten a la Villa en un espacio de notable interés, no se podrían olvidar otras cuestiones, aspirando a lograr mayores objetivos. Uno de los problemas más presentes estaría en relación con la construcción de viviendas, en tanto que sería evidente la ausencia de las mismas tanto modestas como de clase media, aunque no sería un problema exclusivamente local sino también de otras áreas.

La Orotava, a mediados del siglo XX./museosdetenerife

El proyecto de un edificio para Correos y Telégrafos sería un objetivo necesario, así como la creación de grupos pedagógicos, construcción de servicios para la población en los espacios públicos (especialmente en la Plaza de la Constitución), cuidado de los montes (destacando a Antonio Lugo y Francisco Dorta), no obviar la atención sanitaria ni los problemas que afectan a los barrios (con especial atención a las zonas altas del municipio).

A esas propuestas se sumaría la necesidad de disponer de un campo de fútbol en condiciones y la necesidad de favorecer iniciativas que tengan como objetivo construir recintos para el ocio, como por ejemplo un cine.

De esos proyectos también resultaría el aumento de trabajo y por consiguiente un descenso en el paro y actuar con iniciativas en torno a la educación. Principios y propuestas que, a juicio del autor, podrían llegar a materializarse a partir de una unidad del pueblo a mediados del siglo XX.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com