Volver a Venecia

Tengo muchas ganas de volver a Venecia. Venecia es la ciudad más hermosa del mundo. Es también la ciudad de los secretos y el amor.  Hay que vivirla y sentirla sobre el Gran Canal y  enamorado de una forma muy peculiar y enigmática para penetrar en su embrujo carnavalesco. Proporciona una sensación maravillosa e increíble. Tengo en mi mente unos recuerdos imborrables de Venecia. Quisiera volver a sentarme en el Bar del Hotel Danieli y pedir un Bellini, un cóctel o combinado originario del Harrys Bar en Venecia, donde lo han saboreado grandes personajes  de la historia de nuestro tiempo, como Orson Welles o Ernest Hemingway. Básicamente se compone de champán y zumo de melocotón blanco, aunque los italianos les guste el “prosecco” un vino espumoso y seco de aquellas tierras que a mí no me hace gracia. Un Bellini para recuperar el pasado y soñar otra vez, eso sí que es bueno.

Dejando ya atrás una absurda y ridícula moción de censura planteada por unos irresponsables en el Congreso de los Diputados, vuelo con la imaginación a la ciudad de los canales y a la que, este mismo año, quiero regresar de verdad. Me ha inspirado la  lectura de un artículo cargado de sensibilidad del periodista cultural Luis Algorri. Escribe Algorri sobre su primera visita a Venecia. Describe el articulista  su primera y breve estancia en Venecia cuando aún era un crío veinteañero que iba por la vida con la boca abierta. Aquellas pocas horas en Venecia, conducido su corazón por quién sabía hacerlo, cambiaron su vida, porque aprendió otra forma de mirar la belleza. Le dijeron mira, y él miró. Le dijeron fíjate, recuerda, distingue, aprende a elegir, y él lo hizo.

Estas cosas, cuando se producen y ocurren en una ciudad tan bella como única, dejan en la mente una huella muy profunda terminando por ser decisiva. Y cuando se desea regresar a Venecia lo mejor es recordar a Charles Aznavour y su eterna canción “Venecia sin ti” cuya música y letra nunca puede ya abandonarnos al superar la edad de jubilación.

La letra emociona y es inolvidable.  No me resisto a recordarla  para que muchos jóvenes la conozcan y, después, se acerquen a su música y Aznavour:

Qué profunda emoción, recordar el ayer,
Cuando todo en Venecia me hablaba de amor.
Ante mi soledad, en el atardecer,
tu lejano recuerdo me viene a buscar.

Qué callada quietud, qué tristeza sin fin,
qué distinta Venecia si me faltas tú,
Una góndola va, cobijando un amor,
El que yo te entregué dime tú donde está.

Que tristeza hay en ti, no pareces igual,
eres otra Venecia más fría y más gris.
El sereno canal, de romántica luz,
ya no tiene el encanto que hacía soñar.

Qué callada quietud, qué tristeza sin fin,
que distinta Venecia si me faltas tú.
Ni la luna al pasar, tiene el mismo fulgor,
qué triste y sola está Venecia sin tu amor.

Cómo sufro al pensar, que en Venecia murió,
Ee amor que jurabas eterno guardar.
Solo queda un adiós, que no puedo olvidar,
hoy Venecia sin ti que triste y sola está.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com