El Madrid hizo el ridículo en Wembley

El domingo pasado, el Madrid se relajó ante el Gerona y perdió 1-2, por marcar y echarse a dormir. Ayer, un Madrid que no tiene portero –Casilla anda muy mal, le viene grande el equipo y Keylor no juega por un hematoma, ¿cuántos hematomas sufriría Juanito Alonso y sí jugaba?— perdió el primer puesto de la clasificación de su grupo ante el Tottenham, en Wembley. Un estadio en el que no había jugado nunca, según los cronistas y archiveros. El equipo de Zidane hizo el ridículo, el centro del campo se ha hundido, Módric y Kroos no existen y el equipo sólo reacciona al final de los partidos, que se ganan o se pierden desde el minuto uno. Es algo que le suele ocurrir al Real Madrid: de repente cae y hace un fútbol feo, pero en días. No es el Madrid, es otra cosa. Jugadores muy apáticos, otros muy jóvenes (ese lateral marroquí no sabe centrar), Benzema se encuentra en esos momentos en que no existe y Cristiano anda más solo que la una; y triste. Casi nada. El Madrid, con Cristiano triste, no es el Madrid, es otra cosa. El Tottenham es un equipo normalito, que estaría en la mitad de la Liga española, nada más. Pero al Madrid ya le gana cualquiera, le han perdido el respeto. Le presionan y no sabe salir de la presión. Zidane tendrá que analizar seriamente el partido de ayer, sin hacer caso al Chiringuito. Es el mismo Zidane que lo ha ganado todo, así que habrá que volver a la vieja fórmula del entusiasmo, aunque sigan lesionados, Bale, Varane, Kovacic, Keylor, Carvajal, etcétera. Muchos lesionados. O a lo mejor es que los ojos están puestos en el dichoso Mundialito, del que el Madrid llega siempre maltrecho, aunque con la copa. Ayer, el partido ante los de Pochetino fue una humillación en toda regla. Los jugadores blancos no dieron una y sólo al final, con el gol de Cristiano, reaccionaron algo y pusieron en aprietos un par de veces la meta local. Wembley coreó con “olés” las gracias del Tottenham y no era para menos, porque siempre es un timbre de gloria ganarle al todavía mejor equipo del mundo. Pero no se puede jugar de forma tan descafeinada, no se puede relajar el equipo hasta estos extremos, no se puede aspirar a ganar la Champions, que es la meta este año, jugando de esa forma. El Madrid parece como si hubiera perdido la ilusión. Miren a Marcelo, que ya no quiere jugar de lateral, sino de interior. Me da que los jugadores hacen lo que quieren y que Zinedine Zidane debe imponer su autoridad, plantear mejor los partidos y exigir a sus estrellas que no pierdan más partidos. Es gente muy cara, que sabe jugar muy bien al fútbol. Ellos saben que el prestigio del Madrid no puede fundarse jamás en un partido como el de ayer, perdiendo 3-1 en Wembley ante un equipo que no es mejor que el Madrid, ni mucho menos. O sea, que arréglenlo.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com