Los enormes tentáculos de CC

Como todos sabemos, Coalición Canaria es la fuerza política que ha estado continuamente en el poder en el Archipiélago desde hace casi cuarenta años, con la excepción de dos períodos muy breves, el de Jerónimo Saavedra (PSOE), a quien censuró su vicepresidente, que era de CC, curiosamente; y años más tarde, Fernando Fernández (CDS), que presentó una moción de confianza y la perdió.

De resto, los ciudadanos de estas islas hemos tenido que soportar presidente pseudo nacionalistas de las Agrupaciones Independientes, que es el antecedentes de la propia Coalición Canaria, o de la misma CC, fiel servidora de los grandes intereses económicos del racimo de una veintena de familias acaudaladas que defienden (lógicamente) sus intereses y no los de la ciudadanía.

Por la Presidencia del Gobierno Autónomo han pasado, que uno recuerde, Jerónimo Saavedra (PSOE), Manuel Hermoso, Fernando Fernández (ahora en el PP), Lorenzo Olarte (que después creó su propio partido), Román Rodríguez (hoy líder de Nueva Canarias), Adán Martín, Paulino Rivero y Fernando Clavijo, que ejerce como tal en la actualidad, gracias a un pacto de legislatura (roto desde hace un año) con los socialistas.

Nadie puede negar que CC tiene unos enormes tentáculos para mantenerse “per secula seculorum” en el poder, porque sus líderes son astutos encantadores de serpientes y ora con el PP, ora con el PSOE, siempre han ejercido la Presidencia del Ejecutivo regional, con las dos breves excepciones ya citadas.

Esos tentáculos han permitido a ATI y a AIC, primero, y a la propia CC, hipnotizar hace años a los restos de la antigua Unión del Pueblo Canario (UPC), a líderes insularistas de otros territorios con una ideología no muy definida (léase Tomás Padrón en El Hierro; Antonio Castro en La Palma; Dimas Martín y Honorio García Bravo en Lanzarote; Ildefonso Chacón en Fuerteventura, entre muchos otros), así como antiguos dirigentes comunistas isleños, absorbiendo a la llamada IC (Izquierda Canaria), como Wladimiro Rodríguez o José Carlos Mauricio –que llegó a ser en la dictadura franquista miembro del Comité Central del Partido Comunista de España, con Santiago Carrillo— y González Viéitez, que se transformarían en furibundos insularistas grancanarios por arte de magia.

Con estos antecedentes históricos, podrán suponer el potaje ideológico que hay en el interior de Coalición Canaria, que también cuenta con el apoyo del Partido Nacionalista Canario, liderado por Juan-Manuel García Ramos, que sí tiene cierto pedigree en la reivindicación de Canarias como nación.

A todo esto, hay que añadir el oportunismo camaleónico de quienes defienden las siglas de Coalición, que ha llegado a gobernar casi siempre sin la mayoría parlamentaria suficiente, para lo que ha tenido que ofrecer algunas cuotas de poder político al PP o al PSOE, que siempre cayeron rendidos a los pies de estos manipuladores por un par de platos de lentejas.

Encima, han tenido la suerte de estar en determinadas circunstancias en el momento preciso y en sitio adecuado, aprovechando las carambolas de cada situación. Ana Oramas logró hace meses blindar a Clavijo en la Presidencia del Gobierno a cambio de apoyar a Rajoy y al PP nacional en la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, con lo que bloqueó cualquier intento de Asier Antona para derrocar al presidente, además de imposibilitarle un pacto de gobierno CC-PP, conversaciones que se llegaron a dar y en las que los pseudo nacionalistas le tomaron el pelo al líder popular palmero.

Por otro lado, el actual presidente del Gobierno parece tener un idilio político con el nuevo secretario regional socialista, Ángel Víctor Torres, que está dispuesto a mantener a Clavijo en su sitio toda la actual legislatura, seguramente porque tiene una visión muy parcial de la realidad del Archipiélago y parece que no ha salido nunca de la isla de Gran Canaria, el territorio más beneficiado y el que mayor inversiones ha recibido a lo largo de los últimos decenios, entre otras cosas porque los presidentes tinerfeños se han olvidado de su isla. Lo que es un hecho palpable y demostrable, por las tremendas carencias de infraestructuras que tiene Tenerife en vías y carreteras, en transportes, en movilidad, en educación, en sanidad, en la depuración de aguas residuales y en servicios sociales, etcétera, respecto a otras islas.

Perdonen que me haya extendido más de lo habitual, pero estimé necesario resumir la increíble historia de ese partido que se llama CC y al que muchos ciudadanos se refieren a él, irónicamente, como Coalición “Canalla”.

Procuren ser felices, amables lectores. A pesar de todo.

pacopego@hotmail.com

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com